Deseado recibió con alegría al primer potero del año

Luego de varios días de espera, en la mañana de ayer ingresó al puerto local el primer buque potero del año; se trata del "Mateo I", nave de la empresa Kaleu Kaleu que trajo en sus bodegas 600 toneladas de calamar de talla pequeña.

El comienzo de la descarga del buque que se inició con una sola grúa les cambió la cara a los estibadores que a media mañana bromeaban entre ellos durante el turno de media hora que tienen de descanso.

"Es que realmente no la pasamos nada bien y todos creíamos que por los problemas que hay en el pueblo con los marineros, el buque por miedo a que lo paren se iba de largo a descargar en el muelle de Comodoro; pero esta vez a Dios gracias la suerte estuvo de nuestro lado y aquí estamos descargando después de pasar muchos momentos difíciles el primer potero del año", señaló un trabajador.

En tanto otro obrero comentó que mientras el personal embarcado prefiere salir a la zafra del langostino, los estibadores eligen descargar calamar porque "es lo que más trabajo da; un barco de este tamaño, trabajando bien tarda tres o cuatro días en la descarga y esa es una plata segura", razonó.

Por su parte, el capitán del buque Raúl Sáez contó que la operatoria de pesca se realizó en la milla 201 donde había entre 100 a 120 embarcaciones. "Salimos a mediados de enero y pescamos la mayor parte en la milla 201 donde había entre 100 a 120 barcos; después cuando se abrió la pesca en Nación comenzamos a trabajar sobre algunos cardúmenes frente a Deseado, pero en cuanto al volumen y en relación al año pasado, que para esta época el calamar era más grande y había más cantidad, ahora se redujo en talla y cantidad", precisó.

De todos modos el capitán del Mateo I dijo que antes de ingresar a puerto se toparon con un cardúmen de calamar importante frente a Comodoro Rivadavia, lo que le hace pensar que "el pescado está por el momento más arriba y se dio a la inversa de otros años", dijo.

Otro movimiento continuo fue el de los camioneros que llevaban los contenedores hacia el barco portacontenedores que estaba amarrado a pocos metros del potero, listo para recibir en sus bodegas contenedores cargados de pastillas de calamar.

"Por estos días, los buques mercantes llevaban lana y cordero, ahora ya cargamos varios de pescado; ojalá que entren muchos barcos más y este pueblo vuelva a tener la alegría que perdió con la falta de trabajo", dijo finalmente un trabajador de una empresa de estibaje.

14/02/08
CRÓNICA (CDRO RIVADAVIA)

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