Darse por conformes con el confinamiento de los buques congeladores al sur del paralelo 48 sería ingenuo. Con esa medida se estaría lejos de corregir las principales causas que mantienen en estado de emergencia a la merluza hubbsi.
Mientras persista la sobrepesca, el descarte de juveniles, la presencia de buques privilegiados operando dentro de áreas de desove, las subdeclaraciones, el mercado negro de pescado, plantas clandestinas y una industria en tierra sobredimensionada la merluza no tendrá tregua.
Cuando a fines de los '90 los congeladores fueron obligados a operar al sur del 48º la situación de la pesca argentina era bien diferente a la actual. Aquella vez la medida contribuyó a la recuperación del recurso por la sencilla razón de que el escenario era otro. Todavía no había sido aplicada una asignación de cupos individuales de captura por buque, lo que alentaba una cerrara indiscriminada en la que siempre tenían ventaja los congeladores por sobre los fresqueros.
Pero desde que comenzaron a regir los cupos a comienzos de la década actual, aquel modo de pesca descontrolado quedó regulado. Desde entonces ni un fresquero ni un congelador debería pescar más de lo que se le asigna. Además, la cifra de congeladores que operaba en el país en los '90 era el doble que la actual, al punto que llegaron a llevarse casi el 60% del recurso.
Hoy existen sólo 35 embarcaciones de este tipo en el Mar Argentino, que se reparten alrededor del 20% de la merluza que el gobierno distribuye cada año.
El 80% restante es de los fresqueros, entre los que se cuentan la flota de rada/ría, los costeros y los de altura.
Por lo tanto, estén al sur o al norte del 48º los congeladores no podrían ni deberían pescar más que eso.
Por esa razón, llevar a estos barcos a las frías aguas australes podría ayudar. Pero sería a todas luces una solución incompleta, resultado de una discusión estéril entre empresas que quieren hacer prevalecer su interés. Y en este contexto de emergencia, la discusión es más estéril aún, porque mientras tanto se habla poco y nada sobre cómo anticiparse a las consecuencias socioeconómicas que la escasez de merluza provocará este año en la industria.
Eso sí es impostergable. También lo es implementar en serio mejores controles y buenas prácticas pesqueras, lo que vale tanto para los congeladores como para los fresqueros. No está bien subdeclarar pescado en las descargas para estirar el cupo, no está bien "disfrazar" a la merluza como a otra especie, no está bien pescar juveniles y tirarlos al mar por negligencia o impericia, no está bien comerciar pescado en negro, no está bien que haya plantas clandestinas que sobredimensionan a una industria en tierra con puestos de trabajo en negro.
La misma merluza hubbsi se encarga de recordarles cada tanto a los seres humanos que no admite convivir con semejante desprolijidad. Por eso lo que está evidentemente mal debe ser corregido si se quiere que siga existiendo futuro para la industria pesquera.
14/02/08
LA CAPITAL










