La primer temporada de cosecha de tres tipos de cangrejo –incluida la centolla- con un sistema de cuotas individuales en Alaska, concluyó a principios de junio con un balance totalmente negativo tanto para el recurso como para las economías de los pescadores.
Según un informe técnico dado a conocer pocos días después del cierre de la temporada de pesca, asegura que se descartaron unos 5,8 millones de cangrejos, entre ellos 677.000 ejemplares machos de tamaño reglamentario, de los cuales se estima que el 20% muere como consecuencia de este procedimiento.
Se trata de una práctica conocida como “highgrading” (retención de lo mejor, es decir de aquellos cangrejos que cambiaron su caparazón poco tiempo antes de la captura) para obtener los mejores precios de un mercado que se resiste a pagar lo que los pescadores pretenden. De todas formas se evidenció una importante reducción del trabajo y de la renta de gran cantidad de pescadores debido a las modificaciones en las tareas que realizaron los empresarios desde la aplicación del nuevo sistema.
Según consignaron los biólogos Doug Pengilly y David Barnhard, del Departamento de Caza y Pesca de Alaska, la tasa de descarte de machos de tamaño reglamentario más alta registrada desde 1999 hasta 2004 había sido de 80.000 cangrejos, en el año 2002, siendo el resto de hembras y machos muy pequeños.
Si bien este sistema de cuotas individuales fue generado con el objetivo de racionalizar la pesquería de cangrejo de Alaska –terminando con el sistema olímpico-, la estrategia está siendo revisada y podría modificarse, sobre todo teniendo en cuenta que los técnicos preveían la pesca incidental y descarte de ejemplares machos y hembras de tamaños no permitidos, pero nunca habían considerado la posibilidad de descarte de machos de tamaño permitidos y con valor comercial, como sucedió.
“Aminorar la marcha en la carrera por el pescado no garantiza que se mejore la conservación”, reconoció la directora del Consejo para la Conservación Marina de Alaska (AMCC), Dorothy Childers. Resulta evidente adoptar un enfoque diferente para el programa de racionalización de peces de fondo para el golfo de Alaska.
Según los investigadores, "si uno no conserva el 20% de los machos reglamentarios que pesca, necesita mucho más tiempo para alcanzar el total de la captura permitida, pero, al mismo tiempo, mientras más dure la pesca, mayor será la pesca incidental de machos y hembras pequeños y la cantidad de machos de tamaño legal descartados que mueran”. Eso solo se solucionaría reduciendo las capturas permitidas, según advirtieron.
Fomentar nuevos mercados para la centolla e implementar mejores sistemas de comunicación entre los barcos para obviar las zonas en las que estaban los cangrejos con caparazones viejos fueron algunas de las estrategias ensayadas para paliar en alguna medida los efectos negativos de la medida, con resultados de dudosa efectividad.
Economía en riesgo
Para los pescadores, el sistema tampoco agradó, no solo porque el mercado impone plazos al sector industrial para la entrega del producto, sino porque advirtieron que el nuevo sistema redujo las fuentes de trabajo tanto de personal embarcado, como de vendedores de insumos y personal de tierra.
Un informe económico elaborado por la Universidad de Alaska en Anchorage (UAA) determinó que el sistema de cuotas individuales que regula la pesca de cangrejo en Alaska es la responsable de haber reducido en 1.150 los empleos del sector, más de la mitad de la mano de obra que estaba en actividad, aunque los pescadores que continuaron trabajando obtuvieron mayores ingresos en general. La investigación, fue encargada por la ciudad de Kodiak, cuya población fue la más afectada por la norma.
La cosecha de cangrejo de Alaska suele tener un valor de USD 125 millones anuales en los muelles, detrás del salmón, el abadejo y el fletán. Las pesquerías de bahía Bristol y el mar de Bering representan casi el 90% del total de cangrejo.
Si bien la cosecha de cangrejo en ambas localidades se incrementó desde que cambiaron las reglas el informe de la Universidad de Alaska concluyó que la cantidad de pescadores de Kodiak responsables de la captura disminuyó en forma drástica. En bahía Bristol, el número se redujo de 251 a 89.
Con la nueva medida, los cangrejeros pueden tomarse más tiempo en agotar sus cuotas individuales. Esto, en la práctica significó que alrededor de un tercio de las embarcaciones pudieran pescar durante la temporada en forma más frecuente, dado que la temporada del mar de Bering duró 42 días, en vez de cinco como con el antiguo sistema, mientras que la temporada de bahía Bristol se extendió a 26 días, cuando el año anterior había sido de tres. Pero el menor número de embarcaciones que salen al mar recortó la cantidad de trabajadores necesarios para pescar en la temporada de un promedio de seis a cinco por buque.
De esta forma, estimó que se perdieron unos 1.350 empleos en bahía Bristol y en el mar de Bering en esta temporada, aunque el 15% de esta cifra se debió a un plan federal de recompra de buques pesqueros.
El sistema de cuotas individuales Alaska implementó esta última temporada el sistema de cuotas de pesca individuales (IFQ) para sus pesquerías de cangrejo rojo, cangrejo tanner y cangrejo opilio (también conocido como cangrejo nevado del mar de Bering), haciendo que las temporadas oficiales coincidan con los parámetros biológicos estacionales. La cuota total fue establecida en18,3 millones de libras de cangrejo rojo hasta el 15 de enero, mientras el año anterior había sido de15,2 millones de libras. Del total permitido, 16,5 millones corresponden al sistema IFQ (cuotas individuales), mientras que los 1,8 millones de libras restantes se reservan para cuotas de desarrollo comunitario (CDQ). Según habían razonado los autores de la medida, al pescar en forma más pausada, existe una probabilidad mayor de que los cangrejeros dejen sus trampas sumergidas durante más tiempo, lo cual permite el escape de los cangrejos pequeños a través de sus mallas. De esta forma, se reduciría la captura accidental permitida. El sistema se aplicó a pesar de que para algunos entendidos era incomprensible. Por ejemplo, la especialista pesquera Linda Kozak, consideró que el sistema aplicado es "el programa de gestión pesquera más difícil [de comprender] del mundo. Con un incremento del 10% en los aranceles… un sistema de monitoreo que deberá certificarse e inscribirse ante el Servicio Nacional de Pesquerías Marinas y una notificación de la Guardia Costera… es muy complejo", manifestó. |
24/07/06
CEDEPESCA











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