Blanco paisaje: la Antártida Argentina en la tela

FotoLa artista plástica Marina Curci expone su obra de lo que fue su viaje al continente antártico a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irízar” durante la segunda etapa de la campaña de verano en 2006.

(Buenos Aires) Una foto, una postal, un libro o un cuadro, distintos formato que capturan las percepciones de sus autores. La artista plástica Marina Curci esta exponiendo en la Galería Ro, en pleno barrio Norte, 44 piezas de su obra “Detrás del círculo polar, 77º51’ latitud sur”, de un total de 250 que pintó durante la navegación.

Utilizando el medio ‘al agua’ como técnica plasmado en acuarelas, una mezcla de cera de abeja y con la idea de emplear solo elementos de la naturaleza ella trazó las curvas, las líneas, los momentos que la conectaron con la Antártida.

También, en parte de su trabajo incorporó la carbonilla.

Trasladó su taller a las cubiertas del Irízar y el resultado en sus propias palabras fue la lectura de “una realidad compleja visual que interpreté, y la muestra es el reflejo de lo sentido a cada instante”.

Nunca antes había navegado y sin embargo toleró los vaivenes del mar en la navegación que la llevó hasta la base centenaria Orcadas, la más austral Belgrano II y Jubany.

Sin embargo, su sueño se fue construyendo mucho antes desde un piso 25 con una vista abrumadora de torres edilicias, la estación de trenes de Retiro, el río y el “gigante naranja” que la artista plasmó en sus telas.

Y quedó cautivada. “Empecé a soñar en hundirme en esa línea inalcanzable y llegar al extremo donde podía llegar el buque”, pensó. Mientras seguía con ritmo pintando el mural de la planta baja de ese edificio. Pasaron cinco años y un sinfín de pinceladas sobre el rompehielos.

Al cabo de ese tiempo se terminó el mural que Marina ayudó a pintar junto a su maestro Guillermo Roux y concretó una muestra de sus obras del piso 25. “A la gente del rompehielos le impacto las obras pintadas desde el cielo” recordó.

Luego armó el proyecto para desarrollar su arte en la Antártida Argentina. “Fue maravilloso entrar en el barco. Lo primero que hice fue ir directo a máquinas, el corazón del buque, aquello que iba a alimentar la posibilidad de la llegada de todos a ese espacio que es la Antártida”.

Antes de partir, pasó cinco meses pintando a bordo, conectándose y aprendiendo la historia del rompehielos.

"Para mi fue importante ir en el buque argentino que hace posible que vaya gente a habitar ese espacio donde vive un año para mantener la presencia y contribuir a la ciencia que ayuda al conocimiento de la vida del planeta me pareció maravilloso”, según describió la artista.

El clima cambiante, el desplazamiento de hielos y la rutina a bordo marcaron los tiempos al momento de pintar y para ella que no quería perderse de nada pasó jornadas de trabajo expuesta a la naturaleza que ofrece la Antártida y parte de eso se lo llevo consigo. En esa aguanieve que dejaba entumecidas sus brochas y que fueron tramando su obra.

Para el común de la gente la Antártida sigue siendo un misterioso paisaje. Y para aquellos que pisaron su suelo es inevitable conmoverse y verse entre esa inmensidad blanca.

Próximamente, la muestra se trasladará al buque museo corbeta “Uruguay”.

La muestra puede ser vista hasta fin de mes en Galeria RO, Paraná 1158, ciudad de Buenos Aires. De lunes a viernes de 11 a 20.

26/09/08
GACETA MARINERA

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