Poseídos por el deseo de abrir horizontes. Si bien es conocido el hecho de que, durante la Edad Media, los pueblos europeos de la rivera atlántica carecían de los conocimientos y los recursos técnicos necesarios para emprender navegaciones trasatlánticas, varias evidencias históricas nos muestran los intentos de muchos musulmanes por adentrarse en aguas de este “gran charco” bastante antes de 1492.
Hay textos que, incluso, sugieren la posibilidad de que algunas de estas valientes expediciones pudieran haber alcanzado las costas americanas.
Musulmanes en el Nuevo Mundo
1. El más antiguo de estos textos es el Muruj adh-dhahab wa maadin al-jawhar (“Los prados de oro y las canteras de joyas”), de al-Masudi (un cronista que vivió ¡600 años! antes que Colón), en el cual se afirma que, durante el reinado del califa andalusí Abdullah ibn Muhammad (888-912), un navegante cordobés llamado Jashjash ibn Said ibn Asuad, zarpó de Delba (Palos) en 889 y, cruzando el “mar tenebroso”, llegó a un territorio desconocido (ard majhula) de donde regresó con tesoros fabulosos.
2. Otro texto de principios del siglo XI escrito por un historiador andalusí llamado Abu Bakr ibn Umar al-Gutiyya nos relata que durante el reinado de tercer califa cordobés Hisham II (965-1013), otro navegante musulmán llamado Ibn Farruj, oriundo de Granada, partió en febrero de 999, adentrándose en el Atlántico y desembarcando poco después en Gando (Gran Canaria) para visitar al rey guanche Guanariga (los guanches son el pueblo nativo del archipiélago Canario). De allí continuó hacia el oeste, donde vio y puso nombre a dos islas, Capraria y Pluitana, regresando a al-Andalus en mayo de 999.
3. Pocos años más tarde, el geógrafo y cartógrafo de origen marroquí Al-Sharif Al-Idrisi (1099-1166), en su ya citado Nuzhat al-Mushtak fi Ijtirak al-Afak (“Pasatiempo de quien está poseído por el deseo de abrir horizontes”), nos relata la historia de los hermanos al-Mugarribun -también conocidos por el nombre latinizado “Almagrurinos”-, quienes en el año 1013 zarparon desde Lisboa para adentrarse en el “mar de las tinieblas” (bahr adh-dhulumat) para, después de casi dos meses de navegación, alcanzar “la isla de los hombres rojos”.
4. Los libros de referencia musulmanes mencionan una bien documentada descripción de un viaje a través del mar de “niebla y oscuridad” realizado por el Shej Zayn Eddine Ali Ben Fadhel Al-Mazandarani. Su barco partió de Tarfaya (al sur de Marruecos) durante el reinado del rey Abu Yacub Sidi Youssef (1286-1307) de la dinastía Marinida, hasta la “Isla Verde” en el Caribe en 1291. Los detalles de su viaje oceánico se mencionan en numerosas referencias y muchos estudiosos musulmanes tienen conocimiento de este hecho histórico.
5. Uno de los textos mejor documentados sobre estos viajes trasatlánticos en época precolombina es el de Ibn Fadl al-Umari (1300-1384), historiador sirio residente en El Cairo, quien nos relata -en su libro Massâlik al-absâr fi mamâlik al-amsâr- el viaje desde las costas del actual Senegal de una flota de ¡doscientos barcos! fletados por el entonces monarca de Malí en dirección al oeste, y cargados con abundante agua y provisiones. Partió la expedición y transcurrió mucho tiempo sin que nadie volviera, hasta que al fin uno solo de los barcos regresó, explicando su Capitán que todas las demás naves habían sido tragadas por lo que parecía un río de poderosa corriente. El monarca no creyó esta narración y, junto a una flota aún mayor, se decidió él mismo a aventurarse en un nuevo viaje del que ya nunca regresaría…
La impronta andalusí
Hay disponibles muchas referencias no sólo de la presencia, sino de la impronta musulmana en la América precolombina:
1. El 12 de octubre de 1492, Colón tomó tierra en una pequeña isla de las Bahamas llamada Guanahani por los nativos, renombrada San Salvador por el explorador. La palabra Guanahani es el producto de una combinación idiomática: Guana (Ijuana) significa “hermanos” en mandinga (dialecto africano hablado en territorio musulmán) y Hani es un nombre árabe. Por consiguiente el nombre original de la isla era “Los hermanos Hani”.
2. Los antropólogos han probado que los mandingas, siguiendo instrucciones de sus soberanos, exploraron muchas partes de América del Norte a través del Mississipi y otros sistemas fluviales. En Four Corners, Arizona, hay escrituras que muestran que incluso llevaron elefantes Africanos a la zona.
3. Fernando Colón, el hijo de Cristóbal, escribió sobre los negros que su padre vio en Honduras: “La gente que vive en el extremo oriental de Punta Cavinas, en el Cabo Gracias a Dios, son casi negros”. Al mismo tiempo, en esta misma región, vivía una tribu de nativos conocidos como los Almany. Tanto en Mandinga como en Arabe, Almany era como se designaba a Al-Imam (o Al-Imamu), “aquel que conduce el salat” (solemne ritual islámico de adoración a Alá), o “jefe de la comunidad”.
4. Al-Sharif Al-Idrisi, en su ya mencionado “Pasatiempo de quien está poseído por el deseo de abrir horizontes”, escribió que los hermanos Almagrurinos (a quienes se hace referencia más arriba) finalmente llegaron a una isla donde había gente y se practicaba la agricultura. Al cuarto día, un traductor local les habló en lengua árabe…
5. Colón admitió en sus cartas que el Lunes, 21 de octubre de 1492 cuando su barco navegaba cerca de Gibara al noreste de Cuba, divisó una mezquita en la cima de una bella montaña. Las ruinas de mezquitas y minaretes con inscripciones de versos Coránicos han sido descubiertas en Cuba, Méjico, Texas y Nevada.
6. Durante su segundo viaje, los indios de la Española (Haiti) le dijeron que había habido gente negra antes de su llegada a la isla. Como prueba, le mostraron a Colón las lanzas de estos musulmanes Africanos. Estas armas estaban adornadas con un metal amarillo que los indios llamaban guanin, una palabra derivada de un dialecto del África Occidental que significa “aleación de oro”. Curiosamente está relacionada con la palabra árabe ghinaa que significa “riqueza”. Colón trajo a España algunos guananies para que fueran estudiados. Se descubrió que el metal tenia 18 partes de oro (56,25%), 6 partes de plata (18,75&) y 8 partes de cobre (25%) la misma ratio que el metal producido en las metalurgias africanas de Guinea.
7. Un conocido historiador y lingüista, Leo Weiner de la Universidad de Harvard, en su libro, “África y el descubrimiento de América” (1920) escribió que Colón estaba bien informado acerca de la presencia Mandinga en el Nuevo Mundo y que los musulmanes de África Occidental se habían extendido por todo el Caribe, y por los territorios de América del Norte, Sudamérica y América Central, incluyendo el Canadá, donde comerciaban y contraían matrimonio con los iroqueses y los indios algonquinos.
8. El Doctor Barry Fell de la Universidad de Harvard presentó en su libro “Saga americana” (1980) evidencia científica sólida que apoyaba la llegada a América, siglos antes de Colón, de musulmanes del Norte y Oeste de África. El Doctor Fell descubrió la existencia de ¡escuelas musulmanas! en el Valle de Fuego, en Allan Springs, en Logomarsino, el Cañon Keyhole (Nevada), en Mesa Verde (Colorado), en el Valle Mimbres (Nuevo Mexico) y en Tipper Canoe (Indiana) en fechas próximas al 700-800. Grabados en las rocas en el árido oeste de Estados Unidos, encontró textos, diagramas y planos que representaban los últimos fragmentos supervivientes de lo que una vez fue un sistema de escuelas - tanto a nivel elemental como superior. El lenguaje usado era el árabe del Norte de África escrito en Cúfico. Las materias de instrucción incluían, escritura, lectura, aritmética, religión, historia, geografía, matemáticas, astronomía y navegación. Los descendientes de los visitantes musulmanes de Norte América son miembros de los actuales iroqueses, algonquinos, anasazi, ocán y olmecas.
9. Hay 565 nombres de lugares (pueblos, ciudades, montañas, lagos, rios, etc…) en los Estados Unidos y Canadá que derivan de raíces islámicas y árabes. Estos lugares fueron denominados así originalmente por los nativos en período precolombino. Algunos de estos nombres conllevaban significados religiosos como: Meca (Indiana), la tribu india Makkah (Washington), Medina (Idaho, Nueva Cork, Dakota del Norte, Ohio, Tennessee, Texas, Notario) Mahomet (Illinois), Mona (UTA), Arva (Ontario), entre muchos otros.
Musulmanes d.C. (después de Colón)
Es bien sabido que varios sujetos de origen musulmán acompañaron a varios exploradores españoles al Nuevo Mundo. De hecho, Colón tuvo dos capitanes de origen musulmán -los hermanos Pinzón, nada menos- durante su primera expedición transatlántica. Eran acomodados, expertos armadores que ayudaron a organizar la travesía y prepararon el buque insignia, la Santa María. Hicieron esto asumiendo los gastos por razones tanto políticas como comerciales. La familia Pinzón estaba emparentada con Auza Yan Muhammad III (1362-1366), el sultán marroquí de la dinastía marinida (1196-1465).
El último sultanato andalusí de la Península Ibérica, el Reino de Granada, cayó en manos de los cristianos en 1492, el mismo año del “descubrimiento” y justo antes del inicio de la Inquisición Española. Para escapar a la persecución, muchos paganos huyeron o abrazaron el catolicismo.
Epílogo
Si bien no podemos ignorar las innumerables evidencias que demuestran, una y otra vez, la existencia de una relación precolombina entre el viejo y el nuevo mundo, los motivos de este artículo jamás involucraron la intención de desacreditar los méritos alcanzados por nuestro querido Don Cristóbal. Su contribución mantiene una merecida vigencia y nadie duda del punto de inflexión que marcó su vida en la parábola de la Historia.
Colón no habrá descubierto América, pero ciertamente la redescubrió y, para bien o para mal, la noticia inundó la conciencia colectiva de una Europa cerrada y oscurantista. Labor más que suficiente para un solo hombre.n
Fuentes: “Cartógrafos, exploradores y viajeros musulmanes”, texto redactado por Alif Nûn.- “El Islam en América en la época precolombina”, traducción de textos originales de Yahia Felices-YIA.LM.
01/08/08
BARCOS MAGAZINE – Edición julio 08










