Se llevó a cabo otra exitosa travesía por los lagos fueguinos

 El fin de semana pasado se llevó a cabo la VII edición de la travesía de los lagos Yehuin, Yakush y Fagnano organizada por el grupo Exipo Expeidición del Club Náutico Ioshlelk - Oten de Río Grande.

Con el paso del tiempo esta travesía fue dejándoles a los remeros que cada año la llevan a cabo, la experiencia necesaria para idear diferentes estrategias de logística y navegación. En la edición pasada 26 remeros y 15 embarcaciones fueron los protagonistas.

Primer día

La ruta a seguir sería por la costa Oeste, esto implicaba tener el oleaje por babor debido a la acción del viento Sudeste, situación que duró cuarenta minutos, luego la travesía se desarrolló con bastante normalidad, a mitad de trayecto se vino la noche, por suerte amainó el viento y los remeros siguieron rumbo a Ensenada. Un espectáculo aparte era contemplar todas las embarcaciones iluminadas porque cada remero debía tener linterna frontal, ya que se preveía que parte de la navegación sería nocturna.

El grupo debía ser compacto, para ello se designó a un guía que debía ir al frente, mas dos que irían a los costados para mantenerlos unidos. Continuaron con rumbo a Ensenada en una noche muy cerrada que complicó por momentos la orientación pero que felizmente se pudo concretar después de cuatro horas de navegación.

Los organizadores y participantes agradecemos infinitamente a Prefectura Naval Argentina de Río Grande por acompañarlos en esta primera etapa con un gomón de seguridad, y a la dotación terrestre de esta fuerza que nos esperó con el fogón armado en Ensenada.

Segundo día

Un sol intenso hizo madrugar a más de uno ya que pegaba a pleno en algunas carpas, muchos de los remeros contemplaron por primera vez este maravilloso lugar rodeado de bosque y aguas cristalinas de un color verde turquesa. De a poco y lentamente los navegantes fueron saliendo de las carpas para luego acercarse al fogón y compartir unos buenos mates.

Esta segunda etapa tiene un atractivo diferente que para aquellos remeros que la hacen por primera vez el romper de las castoreras y pasar con las embarcaciones por pequeños saltos resulta una experiencia inolvidable. El día no acompaño demasiado por momentos la llovizna se hacía presente, la temperatura era agradable, la energía y el entusiasmo hacían que el cansancio no se note aún en los momentos en que se debían portear las embarcaciones a través de las castoreras grandes. Situación que se llevó a cabo con mucha rapidez y la eficiencia que demostraron principalmente las damas que con mucho ingenio sortearon todos los porteos, demostrando a más de uno de los integrantes de la travesía que no son exceso de equipaje y saben lo que hacen.

Luego de las seis horas que demandó esta segunda etapa los navegantes arribaron a la desembocadura del río Claro, el Fagnano estaba planchado y una fina llovizna hacía que tuvieran que moverse con rapidez para levantar las carpas cambiarse la ropa mojada por seca y encender el fogón para tomar los clásicos mates con picada y recuperar energías.
No dejaron pasar mucho tiempo para comenzar con las labores de cocina, de a poco van apareciendo los víveres y no falta el comedido que aplique sus dotes culinarias, sorprendiendo con un guiso de lentejas y porotos que hicieron las delicias de los compañeros.

Tercer día

El despertador sonó a las 5:30 horas y la llovizna no dio tregua en toda la noche, de a poco los navegantes se acercaban al fogón para tomar algo caliente, el desayuno es importante ya que la jornada iba a ser de treinta y cinco kilómetros. Por suerte el Fagnano aún dormía, el viento era leve y del Noreste, sin más demora a las 7:30 horas zarparon todas las naves, la navegación era mas que relajada, las nubes estaban bastante bajas y la neblina creaba un manto gris que se mezclaba con la superficie del lago impidiendo ver la costa Sur. A la hora de remar divisaron la silueta de una embarcación, era el semirrigido de Prefectura lago Fagnano con dos tripulantes que iban al encuentro de los navegantes para brindar apoyo en la navegación. Cada media hora se hacía una parada de cinco minutos para reagruparse, tomar algo de agua comer algún chocolate y seguir. La llovizna se hacía más persistente, de pronto un estruendo rompió el silencio llamando la atención de todos, era una roca que se desprendió de lo alto del acantilado cayendo a las agua del lago. Más de uno recuerda que estaban sobre la falla de Magallanes donde la actividad sísmica es constante pero pocas veces es perceptible.

Luego de tres horas y media de navegación desvían el rumbo hacia una pequeña playa y por suerte a esa hora la llovizna había cesado aprovecharon para descansar, tomar algo caliente, comer lo que había quedado de la noche anterior y socializar con la gente de Prefectura que hasta ese instante se mantenían a distancia, luego de cuarenta y cinco minutos se retoma la marcha, en una travesía que se estaba dando todo según lo previsto, hasta que lo imprevisto se hace presente.

Cerca de las 13 horas se divisa una columna de humo que por la distancia parece ser de un campamento, pero a medida que los remeros se acercaban el humo se agigantaba, lo que hacía suponer que era algo más que un simple fogón. En ese momento el semirrigido de Prefectura se dirige al lugar y una vez desembarcados los marinos se puede observar como trepan en un lugar de difícil acceso y mas difícil todavía con los trajes secos de gran espesor, al instante regresan los dos efectivos en busca de un termo y una botella para cargar agua, en ese momento los remeros supieron que se trataba de un incendio forestal. Sin duda que fue un hecho con suerte dado que es un lugar solo accesible por agua, y que gracias a la lluvia de la noche y la llovizna que caía en ese momento no dejó que las llamas tomaran fuerza, sino la historia hubiera sido otra.

Con pérdidas irreparables producidas por la inconciencia y la irresponsabilidad de quienes prenden fuego en cualquier lugar y peor aún, no lo apagan. Se logró controlar el ígneo, a pesar de la desgracia fue como el broche de oro, en ese momento no había cansancio ni frío, solo satisfacción de haber logrado el objetivo.

Luego de una hora y media de navegación los navegantes arriban a la cabecera del lago, esta vez no fue en el Eolo sino en el Camping Hain, donde se preparaba un asado, familiares y amigos esperaban ansiosos, pero antes del encuentro y los saludos se hicieron los bautismos a quienes hacían por primera vez la travesía en las frías aguas del Fagnano.

14/02/08
TIEMPO FUEGUINO

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