Los investigadores del CENPAT intentarán disminuir los ataques de gaviotas a ballenas

En la próxima temporada de ballenas, los investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) ensayarán algunos métodos para disuadir a las gaviotas que pican a las ballenas francas que llegan a la costa de la región. Los ataques de las aves les producen distintas lesiones a los cetáceos y en ocasiones les generan importantes lastimaduras.

Marcelo Bertellotti, investigador del CENPAT, brindó especificaciones sobre los distintos puntos referidos a los ataques.
 
 La primera vez que alguien comentó sobre las picaduras que las gaviotas producían a las ballenas fue en el año 1982. En ese momento, un investigador extranjero realizó un trabajo de sonido sobre la ballena franca. Como su intención era exclusivamente estudiar a los cetáceos, en su informe comentó que “las gaviotas pareciera que cabalgan sobre las ballenas”. Asimismo, relató que picaban sus lomos. Él “lo menciona como dato anecdótico”. En los últimos veinte años, “el comportamiento se ha incrementado y se hace frecuente. En la actualidad, la ocurrencia ronda el 20 por ciento”.
 
Tal como se indicó en el informe anterior, las gaviotas son aves que recuerdan y se adaptan a las posibilidades del medio. “Está claro que si una tiene éxito con un comportamiento, lo repite”, afirmó Bertellotti.

“Son oportunistas. Cuando muere una ballena, lo aprovechan y se alimentan de ella”. Además, es de destacar que las ballenas experimentan una “exfoliación casi continua”, cambian su piel a menudo y se les cae. Las aves suelen alimentarse de estos restos.

“Cuando saltan, a los cetáceos se les cae la piel, que queda sobre el agua y a las gaviotas les encanta”. Una de las estimaciones sostiene que las aves no esperan a que se desprendan estos trozos de piel y proceden a picarlas. Esta actividad “les producen grandes lesiones. La piel es lo que más les gusta”. Incluso, el investigador comentó que se llegó a pensar que los ataques se debían a que “querían llegar a la grasa, pero se alimentan de la piel”. Esta actitud “a las ballenas les molesta. Se defienden con soplidos, pero las gaviotas son persistentes”.

Los investigadores del CENPAT les colocaron anillos en las patas a varias gaviotas, alrededor del 20 por ciento de la población para corroborar si sólo un grupo de ellas realizaban estos ataques o si era una actitud generalizada. Se detectaron “escasos registros de aves anilladas picando y nunca fueron las mismas. Lo hacen en algún momento muchas gaviotas poco tiempo. Si fueran pocas se solucionaría más rápido y fácil, pero todas lo hacen en algún momento”.

Como continuación del informe, “ahora estamos trabajando en otra dimensión que tiene que ver con cuándo ocurre esto. En un momento hay muchos ataques y luego desciende la cantidad”.

Para evitarlos, “esta temporada queremos ensayar un disuasión con sonidos, con una lancha o algo que sea seguro para las ballenas para ver qué ocurre. Creemos que un elemento de disuasión enérgico en la temporada que comienza el ataque los puede alejar”.

De los análisis de las imágenes obtenidas por los especialistas, se desprende una posibilidad que indica que algunas ballenas podrían tener algún virus en su piel, lo cual generaría distintas aristas de posibilidades. “Encontramos lesiones de todo tipo en las ballenas. Asociados a ellas, hay algunos virus, tipo herpes y las gaviotas podrían ser un agente de contagio entre las ballenas. Es una hipótesis, estamos trabajando en eso. Hay lesiones que son producto de las gaviotas y otras que no”.

Los cetáceos “tienen algo en su piel, que es dura y compacta. No es fácil de arrancar. Creemos que pican en alguna debilidad de la piel, que puede ser producto de un hongo o un virus”, afirmó.

“A las ballenas les tomamos pequeñas muestras de piel para ver si las gaviotas les transmiten enfermedades. Analizamos las consecuencias sanitarias que esto puede generar”.

Todos estos son supuestos e hipótesis que ensayan desde el Centro para llegar a una firme conclusión.
 
 
Otra de las hipótesis es que las aves “podrían estar ocasionando un beneficio a las ballenas al remover tejidos enfermos”. “Cada vez tenemos más dudas”, afirmó el investigador. En los cetáceos se observan “manchas y erupciones. Las aves empiezan a morder donde están las manchas. De todos modos, hay algunos que tienen la piel sana y las pican igual. Algunas ballenas tienen una especie de lesiones que se vuelven a epitelizar”.

“Es un tema muy complejo, que tiene múltiples orígenes. Hay una lesión, una especie de viruela y la gaviota no tiene nada que ver. Podría ser uno de los orígenes”. Por último, el investigador comentó que “en la temporada de ballenas vamos a disuadir las gaviotas para bajar la tasa de ataque, al menos en las zonas donde se embarcan las personas. No es bueno que los turistas vean esto porque se intenta generar un turismo responsable y, al final, se llevan un mensaje contradictorio”.

15/02/08
DIARIO DE MADRYN

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