Yachting: Lange y Espínola cumplieron una muy destacada labor: ganaron una regata, fueron segundos en la otra y tienen muchas posibilidades de pelear por el segundo puesto en el Mundial de Tornado, que terminará hoy.
El Río de la Plata es un carnaval de barcos y lanchas. Hay en ese enjambre de embarcaciones un griterío ensordecedor, un batir de palmas irrefrenable, un concierto de bocinazos como pocos recuerdan en estas aguas. Son cerca de las 16 y todos miran con admiración ese catamarán que tiene bien grande la bandera argentina. En él, Santiago Lange y Carlos Mauricio Espínola se saludan con felicidad y, sobre todo, con emoción. Acaban de cruzar primeros la llegada en la octava regata del Mundial HSBC de Tornado, la segunda del día, y terminaron una jornada ideal. Por eso es gratificante ese recibimiento que les da el público, por ese triunfo que hasta acá se les había negado en el torneo.
¿Cómo no sentirse satisfechos después de la sobresaliente performance que cumplieron los argentinos? Ellos ganaron la segunda regata por delante de los australianos Darren Bundock y Glenn Ashby, líderes del certamen, invirtiendo las posiciones de la primera prueba del día. Así, con ese primer y segundo puestos, Lange y Camau se consolidaron en la tercera posición, con 36 unidades, apenas seis por detrás de los austríacos Roman Hagara y Hans Peter Steinacher. Los australianos marchan cómodos adelante, con apenas 17 puntos.
Lo de ayer fue lo mejor del torneo para los argentinos, que volvieron a lucir como en los mejores tiempos. Largaron bien en ambas competencias y se entreveraron desde el comienzo entre los primeros puestos. En la primera regata, Bundock sacó una cómoda ventaja para quedarse con la victoria. Y en la segunda venía otra vez con una buena distancia, pero los argentinos se pusieron al frente en la última pierna y generaron ese delirio de barcos y lanchas del final.
El título, que se definirá hoy con las últimas dos regatas, está casi en manos de los australianos y parece muy poco probable que alguien pueda arrebatárselos. Haría falta que tengan dos malos puestos (15os en ambas o peor) en el último día para que austríacos o argentinos puedan tener alguna posibilidad.
En realidad, surge más atractiva la lucha por el subcampeonato entre estos equipos: Lange y Espínola deben salir a hacer un planteo agresivo para descontar los seis puntos que los separan de Hagara-Steinacher, y los europeos podrían salir a marcar a los argentinos para que no puedan hacer esa diferencia. Sea como fuere, las dos regatas de hoy prometen acción, pero mucha estrategia también.
"Fue muy emocionante lo de la gente en la llegada. Nos pone muy contentos, porque no habíamos podido ganar ninguna hasta ahora", expresó Camau, mientras guardaba las velas de su Tornado en el coqueto Club Náutico San Isidro. "Pero no nos tenemos que quedar con lo que hicimos hoy (por ayer). Parece que falta poco, pero todavía falta mucho. Cometer un error en las dos regatas que quedan se puede pagar muy caro. ¿El título? Los australianos vienen muy afinados, parece difícil, pero acá puede pasar cualquier cosa."
Los números dicen que todo es posible, es cierto. Pero el sueño de retener el título en la Argentina está lejos. Pese a todo, Lange y Espínola ya cumplieron: después de dos años sin competir, lo de ellos es meritorio. Ahora pueden coronar este gran torneo con un subcampeonato. De ellos depende.
Una petaca de ron para festejar el primer triunfo
"Cuando vimos que los chicos ganaban la regata nos abrazamos y empezamos a buscar alguna botella en la lancha para festejar. Al final, encontramos una petaca de ron de siete años. Nos vino bárbaro", confesó Mariano Galarza, coordinador del equipo de Lange y Espínola.
Por Diego Quinteros
De la Redacción de LA NACION
10/12/06
LA NACION DEPORTES










