Minutos antes de debutar en su rol de embajadora de la ciudad en una ceremonia oficial, Yésica Di Vicenzo, se mostró orgullosa y feliz al ser elegida entre las doce finalistas. En un desayuno con los medios de prensa fue presentada junto a las dos princesas que la acompañarán todo este año.
La XXXV Reina Nacional del Mar, Yésica Natalia Di Vicenzo, a menos de 24 horas de su coronación se muestra exultante y preparada para debutar en su tarea de representar a la ciudad. "Es un orgullo como marplatense, el sueño máximo", dispara y arregla su capa para la foto.
En su primera presentación como soberana, y a minutos de participar por primera vez de la tradicional ceremonia de bendición de las aguas y comienzo oficial de la temporada, Yésica explicó a LA CAPITAL que "estoy orgullosa, desde chica quise participar en la elección de la Reina del Mar. Lo veía por televisión y decía 'quiero estar ahí'".
Así fue que tomó la decisión de presentarse en la selección este año, ya que "consideré que a los 19 años estoy preparada para representar a mi ciudad como se lo merece. Fue mucho el trabajo realizado, pero estoy más que contenta".
Aunque dice estar cumpliendo "el sueño máximo", asegura que en la noche del sábado la sorprendió la decisión del jurado. "La verdad no me lo esperaba, espero que no se haya notado mucho en mi cara, ¡si hasta me temblaban las piernas! Incluso, a pesar de ser la única Yésica entre las chicas, no me moví hasta no escuchar mi nombre completo porque no lo podía creer", dice mientras se sonríe y arregla su capa que, estoica, la soporta con casi 30 grados al sol.
Esta morocha de 19 años vive con su familia, compuesta por los padres, dos hermanos y una abuela, es maestra mayor de obras recibida en la ENET Nº3 y cursa primer año de arquitectura.
"Mi familia me apoyó siempre -asegura- ayer (por el sábado) estaban ahí como hinchada. Incluso uno de mis hermanos que por trabajo no pudo ir, lo siguió por televisión y se emocionó. En realidad, todos estamos emocionados".
Esa misma emoción casi no la dejó dormir, aunque "el cansancio de la última semana me cayó encima, así que aunque me costó conciliar el sueño, después me dormí".
Entre los lugares que recomienda de la ciudad, aunque aclara que son muchos, destaca "la reserva de lobos marinos, el Puerto y la costa", mientras que en referencia a las playas prefiere "las del sur para pasar un día tranquila con la familia, pero voy a cualquiera. Son todas muy lindas".
Sabe que tiene un año de promocionar la ciudad, un nuevo trabajo para el que dice que "estoy preparada, estoy para trabajar tiempo completo en esto y muy contenta. Es un orgullo".
Como buena estudiante de arquitectura, la joven nombró al Instituto Unzué como su edificio preferido y confesó no tener novio.
Princesas
Como primera princesa fue elegida Ana Luz Colomer, de 20 años, que culminó sus estudios en el instituto Minerva. De novia con Guido desde hace "tres años y medio", se mostró sorprendida con su elección debido a que "éramos un grupo de chicas muy lindas, así que estoy muy contenta".
Hasta embarcarse en "esta aventura", tal su definición, trabajaba en un bar de Alem y se animó a la selección debido "básicamente a mi familia", explicó.
"Ellos me insistieron tanto -continuó- aunque yo lo pensaba, pero bueno, siempre una duda tenés. Pero participé y me fue bien".
Esta rubia de ojos verdes, que vive con sus padres y dos hermanos, ayer a la mañana confesó un poco de "timidez al tener que subir a la lancha de la caravana que nos llevará al Parque San Martín, pero bueno, ya pasará".
A su lado, Marcia Alejandra Tomasini, la segunda princesa, se encargó de destacar la armonía y unidad del grupo de las doce jóvenes que llegaron a ser finalistas.
"Fuimos un grupo muy unido, salíamos juntas, nunca hubo una competencia exacerbada ya que todas lo tomamos como una experiencia. Y a medida que avanzaban las pre selecciones iban quedando las más lindas, ahí tuve un poco de dudas, siempre dudás un poquito, pero ahora estoy feliz".
11/12/06
LA CAPITAL





