El Mundial de Tornado ya se empieza a palpitar

 Comenzó la medición de los barcos y los preparativos.

Dicen que, para los que alguna vez navegaron, el Tornado es el barco soñado; se trata de la máxima categoría de las clases olímpicas. Por todo eso, el Mundial de esa especialidad que comenzará el martes próximo se vive como un acontecimiento especial, pues en el Club Náutico San Isidro estarán los mejores navegantes. Y entre ellos, claro, la esperanza argentina, compuesta por Santiago Lange y Carlos Mauricio Espínola, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Si bien las dos primeras regatas se realizarán el martes próximo, la actividad oficial del Mundial comenzó ayer, con la medición de barcos. No es una tarea sencilla, porque demanda cerca de 40 minutos ese procedimiento. Y si se tiene en cuenta que en el torneo participan 52 embarcaciones, se entiende que la medición se extienda hasta mañana.

¿En qué consiste? Se verifica que el peso y las medidas del barco estén dentro de los parámetros de la clase, como puede ser los metros cuadrados de las velas, el material de las mismas o el mástil. Una vez cumplido ese requisito, se pone un sello a las distintas partes, que se deben mantener inalteradas a lo largo del torneo. Sólo se pueden reemplazar si se rompen por una condición climática que esté debidamente justificada.

Por eso, también, los equipos especulan hasta último momento para elegir sus velas, especialmente, para tener mayores precisiones respecto de los pronósticos de vientos. Y los que son medidos el último día tienen una ventaja respecto de los anteriores; esa cuestión sólo se dirime por sorteo.

Anoche, Lange y Camau brindaron un asado para todos los visitantes, en el mismo club.

02/12/06
LA NACION

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