Hace 70 años, en diciembre de 1936, fueron inaugurados en Viedma los astilleros Querel, para construir barcos con propulsión aérea.
Fruto de la inventiva de Justo José Querel, los deslizadores tenían como novedad el ser impulsados por dos motores de aviación de 400 HP colocados sobre su proa. Eso les permitía desarrollar velocidades de 80 km/h en las aguas de cualquier río, con un calado mínimo de apenas 20 centímetros.
Ensayados los primeros modelos, Querel logró el apoyo del gobierno de Río Negro y pudo reunir una "calificada cantidad de profesionales" para integrar la Sociedad de Navegación Fluvial a Propulsión Aérea, con la finalidad de explotar el sistema Querel. El inventor hacía las veces de director técnico.
Los astilleros se convertían en una "nueva brecha de vinculación social-económica con las poblaciones ribereñas del río Negro", al tiempo de generar mano de obra para "jóvenes artesanos" del lugar, "llamados a ser los futuros pilotos" de la compañía.
Los deslizadores Querel servirían para el transporte de pasajeros y carga entre las localidades de la provincia. Tres años después, Querel formaría la Corporación de Hidrodeslizadores Argentinos, soñando unir Buenos Aires con Paraguay por el Paraná.
Querel, quien fuera prestigioso constructor en nuestra ciudad (su firma puede leerse en las fachadas de Tribunales y de la Biblioteca Rivadavia) no pudo, por intereses ajenos, concretar su proyecto. Radicado en Buenos Aires, dirigió hasta su muerte, ocurrida el 6 de abril de 1957, un laboratorio de medicinas naturales.
16/12/06
LA NUEVA PROVINCIA










