Los secretos de Barbanegra emergen de la lóbrega profundidad

Hace poco menos de tres siglos, el notorio pirata “Barbanegra” encallaba con su buque, el “Queen Anne´s Revenge” (La Venganza de la Reina Ana), en lo que es hoy un balneario de Carolina del Norte (EEUU).

Este mes, un grupo de trece hombres salió al mar todos los días, con la esperanza de encontrar condiciones climáticas aptas para sumergirse hasta el fondo a 6 / 7.5 metros de profundidad, y poder excavar lo que creen es el buque de Barbanegra.

El equipo encontró un cañón, una campana, munición de plomo de todos los tamaños, polvo de oro, jarros de peltre, e instrumental médico, incluida una jeringa uretral utilizada para el tratamiento con mercurio de la sífilis.

La campana del buque de Barbanegra recuperada del fondo del Océano Atlántico.

El arqueólogo jefe del grupo, Chris Southerly, recuerda un popular dicho de la época: “Una noche con Venus, y un mes con mercurio”.

Durante los últimos años, Southerly y su equipo han estado efectuando excavaciones testigo, para levantar un mapa del campo de restos náufragos, en un área de 45 metros por 20.

Este año, los buzos han estado excavando el tercio sur del sitio. Utilizan tuberías de PVC y aluminio para marcar cuadrados de 1.5 metros de lado, y registrar meticulosamente la posición de cada hallazgo.

Sin embargo, el hecho de trabajar mar adentro, a dos kilómetros de la costa de Carolina del Norte, genera problemas que los arqueólogos de agua dulce no encuentran. “Una vez que excavamos entre 60 centímetros y hasta 1.2 metros, por obra de las corrientes, la arena se desmorona y lo cubre todo” recuerda Southerly.

Este trabajo de arqueología se concentra en uno de los hombres más inusuales de una inusual era.

El nombre real de Barbanegra – que pudo ser Edward Teach o Thatch – es materia de especulaciones, al igual que su fecha y lugar de nacimiento. Sabía navegar, pero existe sólo una muestra de lo que pudo haber sido un registro de su puño y letra (un valor de corredera).

“No sabemos cuál era su altura, pero parece que era más alto que el promedio de la época, Un relato se refiere a él como un hombre “flaco”. Y ciertamente era carismático”, afirma Lindley Butler, docente retirado del Rockingham Community College, de Wenworth, Carolina del Norte.

Existen relatos que describen a Barbanegra atando mechas de combustión lenta para cañón, a su larga cabellera negra, momentos antes de entrar en combate.

“Con las mechas en su pelo y fuertemente armado, era una persona que aterrorizaba”, dice Butler, quien agrega que los piratas preferían adueñarse de los buques sin tener que disparar un solo tiro.”Había algunos piratas psicópatas, pero Barbanegra no era de ese tipo. No existen evidencias de que Barbanegra haya asesinado o torturado a nadie”.
 
Al principio, Barbanegra peleó con los ingleses como corsario, una clase de pirata legalizado, atacando buques españoles y franceses en la guerra de la Sucesión Española, a principios del siglo XVIII.

Terminada la Guerra, Barbanegra y miles de otros marinos desempleados se convirtieron en piratas. Su tropa capturó un buque francés de traficantes de esclavos llamado La Concorde, en una breve escaramuza en noviembre de 1717, dice Butler.

Rebautizó al buque –probablemente de entre 27 y 32 metros de eslora -  como “Queen Anne´s Revenge”. La banda tenía además otras tres balandras más pequeñas, con cerca de 400 hombres  armados.

En mayo de 1718, los piratas de Barbanegra navegaron hasta  Charleston, en Carolina del Sur, y en un movimiento sorprendentemente audaz, bloquearon el puerto. El rescate reclamado, y pagado, fue un cofre de medicamentos valuado en 400 libras esterlinas.

Según Butler, “de algún modo Barbanegra aterrorizó a aquel puerto. Por entonces, tenía una flota de cuatro buques, con 60 cañones. Era la flota más poderosa de la época en el hemisferio”.

Poco después de aterrorizar a Charleston, Barbanegra perdío su buque principal, al encallar el Queen Anne´s Revenge en uno de las muchas cambiantes barras de arena existentes frente a las costas de Carolina del Norte.

Después del naufragio, el gobernador le ofreció un perdón real, y Barbanegra pasó a un semi-retiro en junio de 1718, pasando una estadía en Ocracoke, una isla de barrera de las costas de Carolina del Norte.

Sin embargo, el gobernador de Virginia Alexander Spotswood no estaba aparentemente convencido de que Barbanegra hubiere abandonado la piratería. Según Butler, “el gobernador Spotswood, tenía pesadillas en las que veía a los piratas asentados en Carolina del Norte”.

De modo que envió tropas a encontrar a Barbanegra, lo que produjo un enfrentamiento el 21 de noviembre de 1718 en la pequeña Ocracoke.
 
Barbanegra murió en el feroz combate. Las cifras varían, pero por lo menos otros ocho piratas murieron, además de ocho marinos británicos. La cabeza del pirata fue cortada y clavada en una estaca. El cuerpo fue lanzado por la borda.

Barbanegra estaba probablemente en sus treinta años de edad cuando fue muerto, y había sido capitán pirata por alrededor de un año. Durante tal período, su fuerza había tomado de rehén a una ciudad, y capturado a 40 buques. En opinión de Butler resulta asombrosa que haya tenido un rol tan significativo en tan corto tiempo.

Sabiéndose tan poco sobre Barbanegra de fuentes primarias, tal vez la mejor chance de conocerlo es a través de los restos náufragos de lo que se presume fue su buque.

Los arqueólogos han encontrado una campana de buque de 1705, un cañón de 1713 y otros efectos de 1714 a 1720.

“Todos los artefactos pertenecen al marco temporal correcto”, dice Southerly, quien estima que la excavación total del buque tomará unos tres años".

(Fuente: The Newzealand Herald; 01/11/06)

01/11/06
MARITIME NEWS
Traducción de NUESTROMAR

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.