Las cinco islas más espectaculares

Son lugares paradisíacos para pensar seriamente irse a vivir. Tanto sus gobiernos, como sus pobladores, como las viviendas, son casi ideales. Dos están en América, otras tantas en Asia y una en el Viejo Continente. Comience a descubrirlas desde ahora.

No es un cuento de hadas ni un sueño imposible. Las cinco mejores islas del mundo donde irse a vivir existen. Sus gobiernos son estables, las propiedades baratas y la gente amigable. La revista Islands se encarga de la lista que la cadena NBC publica para todos aquellos a los que no les parece un delirio despertar todos los días en lugares de postal.

Se puede comprar un pedazo de paraíso por poco dinero, menos del que se gastaría en vacaciones, y además en todas hay acceso a Internet para los que quieran seguir conectados con el mundo. Todas tienen una ciudad a menos de 60 minutos de distancia. Sólo hace falta que elijan cuál estos podría ser su hogar.

Isla Mujeres es una pequeña porción de tierra cerca de la Península de Yucatán, con aguas bañadas por el mar Caribe. El lugar está poblado de leyendas mayas y está cerca del hiperactivo Cancún.
 
Más inocente que el otro polo turístico, se puede dormir bajo las estrellas, cocinar pescado y colgar hamacas en las casas coloridas junto a la playa.

Hay taquerías, bares al paso y hoteles familiares donde degustar ceviche, comida marina y arroz con leche. Es un destino obligado para surfear y bucear, y el agua es más azul que el cielo.
 
En cuanto a su gente, hablan español y festejan con bebidas y fiestas en el cementerio el Día de los Muertos en noviembre, para mencionar una de sus más importantes festejos. El precio de una casa mediana es de u$s200 mil.

Moh Samui es la segunda. A una hora de Bangkok, es de lo más tropical de Tailandia, y aconsejan para los que quieran conocerla mejor alquilarse la película La Playa, con Leonardo Di Caprio, filmada en las Phi Phi muy cercanas a Koh Samui.
 
Nada de tiburones ni terroristas, como en el filme: hace 1500 años fue poblada por pescadores y tiene montañas selváticas en el interior. Allí se puede andar en moto y en barco, no más que eso.
 
Fue descubierta por hippies en los 70 y tiene lo más preciado del mundo 'thai': masajes, bungalows junto al mar y animados bares. La sociedad de Samui es multicultural por estas épocas, y se pueden encontrar literatos que hablan inglés. Para el año nuevo Thai llamado Songkran se arman luchas de agua como las de bombuchas en los carnavales argentinos.
 
Sin pistola de agua está prohibido salir a la calle en esa fecha. Aquí una casa mediana cuesta unos cien mil dólares.

La tercera es Exuma, en Bahamas, una de las más visitadas. Tiene esa paz calma de isla de cuento aunque está sólo a poco de Miami. Está Gran Exuma y Pequeña Exuma, y en ambas es posible desde cualquier lado ver el mar, que los emigrados dicen es el más bello del mundo.
 
Los isleños tienen casi todos el apellido Rolle, pues descienden del Lord terrateniente que allí quedó en 1783, que liberó a todos sus esclavos y les dio tierras, por lo que muchos tomaron su nombre.
 
Hay música afroamericana y la típica Junkanoo, que bailan con coloridos trajes y raros instrumentos. Se llega luego de un vuelo de 90 minutos desde Miami y la casa promedio cuesta unos u$s400 mil. Si se compra una de más de medio millón el propietario se convierte automáticamente en residente. Además, es un sitio libre de gravámenes.

La cuarta isla es Hvar, en Croacia. Allí los días son todos cálidos, hay antiguas casas de piedra, y el seguro Adriático se suma al bajo costo de las casas como mejores ventajas. Es distinta de otras islas, llena de olivos y viñedos como en el Mediterráneo.
 
Tiene uno de los mejores climas de europa y ocho horas de sol diarias. Su historia se remonta al Siglo XVII y está llena de cafés y bares. Hay que probar su vino típico, el prosek, y disfrutar del pulpo y otras comidas de mar, además del postre especial de azafrán coriandro y miel que se llama Hvar. El escape más cercano es a

Dubrovnik, que ahora está al tope del fashion mundial—ahí vacacionó hace días Michael Douglas con Catherine Zeta-Jones-. Las casas aquí cuestan menos de u$s300 mil.
 
La última es Vanua Levu, soberbia para el buceo. Es la versión de Fiji que cualquiera desearía. Está prácticamente virgen en todo su territorio, con montañas con jungla y lejos del turismo febril.
 
Se transita a pie o en barco y además de la vida de mar se pueden hacer caminatas por senderos verdes hasta cascadas escondidas con piscinas naturales. Los dos pueblos de la isla están separados, uno al sur y otro al norte.
 
El norteño es Labasa, donde la mayoría de la población es india. El sureño es particular por plagado de palmeras, más colonial. Entre mayo y octubre es destino obligado de amantes del Yatching, hay bares al aire libre y la gente del lugar es particlarmente charlatana y brindada. Se puede surfear y tener una casa por u$s150 mil.

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12/08/06
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