Formó parte de la "cuarentena" dispuesta por Kennedy para impedir el ingreso de misiles nucleares rusos a la isla. Ahora se define "admirador" del Che y de Fidel.
1961. Una fuerza de tareas de Estados Unidos es ubicada fuera de las costas de Cuba para proveer de "soporte moral" a los exiliados cubanos que tratan de sacar el régimen de Fidel Castro, impuesto desde el 1 de enero de 1959 con la revolución protagonizada junto a Ernesto Che Guevara. Los exiliados desembarcan en la Bahía de Cochinos -o playa Girón- y son derrotados por los revolucionarios en tres días, 15 al 18 de Abril.
1962. Una fuerza panamericana es ideada por el presidente norteamericano John F. Kennedy para poner en cuarentena -22 de octubre al 20 de noviembre- a Cuba por las armas que trataban de instalar los soviéticos. A la situación se la llamó la "Crisis de los misiles", y allí hubo un sanjuanino, el único que se conozca, que protagonizó el conflicto bélico a bordo de un destructor de la Armada Argentina que se convirtió en el primer país sudamericano en apoyar a Estados Unidos.
Se llama Bernardo Martín Agüero, hoy tiene 64 años, y después de haber luchado contra el régimen comunista, hoy en día es "admirador" de lo que hizo Fidel en la isla y de los ideales del Che "porque quiso terminar con la pobreza y la injusticia en Sudamérica".
43 años después de haber estado al frente de las armas submarinas -ametralladoras de 3 pulgadas o el Erizo-, del destructor Espora, el marino sanjuanino recuerda que "dormíamos en cubierta, al lado de las armas. Fueron momentos muy tensos. Varias veces nos mandaron a cargar armas y estuvimos a punto de disparar y aguantarnos las consecuencias. Los barcos rusos siempre se negaban a identificarse. Nuestra función era detenerlos y, si tenían armas, ponerlos a disposición de la armada estadounidense".
Kennedy había pedido que así fuera. Sucede que un avión norteamericano U-2 había logrado tomar fotografías de la construcción de seis plataformas de lanzamiento en Cuba, apoyadas por nueve misiles tácticos provistos de ojivas nucleares. Estos proyectiles podían atacar desde Canadá hasta Lima. Además, un convoy de barcos de carga soviéticos se dirigía a Cuba transportando cohetes de largo alcance. El 22 de octubre, Kennedy envió una carta al presidente José María Guido (ver nota vinculada) pidiendo la cooperación argentina en la cuestión de los misiles cubanos.
La Armada Argentina fue la que más barcos soviéticos interceptó y su labor fue reconocida por el restos de los países.
"En los ratos de paz uno se acuerda de la familia y lagrimea", dice Bernardo sobre sus días en el Espora. El sanjuanino era un joven militar y no sabía nada de política: "En ese momento no tenía idea de quién era Fidel, el Che o la revolución. Tenía 19 años y amaba y amo la marina. Y había jurado en Rosario defender la bandera Argentina con mi vida y nunca me arrepiento de haber participado en ese conflicto bélico defendiendo a mi patria".
Agüero había sido entrenado en Boston por los norteamericanos un año antes, en 1961. Salieron de Buenos Aires a bordo de un barco escuela, el Bahía Thetis. Y volvieron en los tres destructores. Un año después volvieron al país y les dieron descanso, con órdenes estrictísimas de presentarse a los 20 días. Luego los despidió la esposa de Guido con una misa en Puerto Belgrano. Recién al llegar a la isla Trinidad se enteraron que iban a un conflicto.
El sanjuanino, nacido en Pocito, llegó a la marina por las historias que le contó un ex marino que conoció cuando vivía con su familia en una finca en Angaco. Ahí se enamoró de las embarcaciones y con 18 años no dudó en ser un marino. Pero fue justamente el amor el que lo sacó del mar las 22.150 millas navegadas: "Me case en 1963. Y en 1964 mi mujer enfermó muy gravemente. Así que decidí volverme, pese a que yo amaba y amo a la marina", comenta, con el único recuerdo de la distinción de la armada estadounidense, ya que en la Argentina nunca le reconocieron sus servicios ni con un pergamino.
Desde entonces, el marino sanjuanino se gana la vida en un taller de alineación de autos.
Por GUSTAVO MARTÍNEZ
03/08/06
DIARIO DE CUYO










