Tres ejemplares de ballena franca austral aparecieron ayer al mediodía frente al muelle. Los vecinos y turistas que estaban allí se quedaron extasiados. Uno de ellos (Hugo Incarbone, quien obtuvo la fotografía de la izquierda) lleva 30 años viniendo a Madryn y nunca las había visto tan cerca. Una de las ballenas pasó por debajo del muelle y se mostró en toda su longitud. Son las primeras que aparecen frente a la ciudad.
Tres ejemplares se agruparon a unos 400 metros de la costa. Varias personas fueron a fotografiarlos. Una ballena pasó bajo el muelle y fue la atracción, en un día espectacular El mar espejado, aceitoso. El agua transparente, dejando ver el fondo. Ni una gota de viento, con la temperatura rondando los veinte grados. Y el silencio apenas quebrado, cada minuto, por la respiración de tres ballenas. Nada de paraísos artificiales: naturaleza a pleno, contra el stress urbano. Algunos, decidieron dejar la rutina del centro y caminaron hasta la costa. Unas veinte personas se juntaron en el muelle Piedrabuena, para ver el espectáculo. Las ballenas, por fin, como todos los años, habían llegado a las playas madrynenses. Ya se habían visto algunas -hace unos días- en Punta Loma y en Puerto Pirámide, pero las de ayer fueron las primeras avistadas este año desde las playas del centro. Y el muelle Piedrabuena, ideado para cruceros, ha sido reconsiderado popularmente para pescar, pasear y ver ballenas de cerca sin necesidad de embarcarse. Por eso, ayer a la mañana, muchos agarraron su cámara de fotos y recorrieron el muelle. Las ballenas estaban a la altura de la punta, a unos 100 metros del viaducto. Así y todo, desde lejos, transmitían toda la energía de su magia eterna. «Estas son mías, yo las descubrí y llamé a la radio», dijo Nancy, caña de pescar en mano, adjudicándose el descubrimiento. A su lado, vecinos y turistas sonreían agradecidos. Cerca del mediodía, una ballena se acercó al Piedrabuena y pasó bajo el muelle. A esa altura, ya todos estaban extasiados.
CADA VEZ MAS
En el Golfo Nuevo, donde cumplen su etapa biológica de reproducción y cría, cada año pueden verse más de 2000 ballenas a lo largo de la temporada, que va de mayo a noviembre. Esta cifra corresponde al total de ballenas registradas en la temporada, y en los últimos años los censos realizados por distintas entidades científicas registran un aumento notable. De todas formas, no permanecen todas juntas todo el tiempo. Por ejemplo, las ballenas que llegan en mayo están un mes y medio y luego regresan a mar abierto. En el pico de la temporada, en septiembre, pueden observarse unos 600 ejemplares juntos en el Golfo Nuevo. El comportamiento de estos animales encierra aún muchos enigmas para los investigadores. Se ha logrado establecer que gran parte de las ballenas que vienen al área de Península Valdés, cumplen su etapa de alimentación en la zona de las Islas Georgias. Sin embargo, algunos ejemplares -identificados por las callosidades en su cabeza- han sido avistados también en Sudáfrica y Australia, por lo que se estima que no se trata de poblaciones cerradas.
La sorpresa de los turistas
Hugo Incarbone es de Santa Teresita y viene a Madryn desde hace treinta años; pero es la primera vez que ve ballenas. «La última vez que vine fue en marzo y ahora volví con mi mujer», contó a EL CHUBUT. Por su relato, el día de ayer, va a ser inolvidable: «Estacionamos el auto en el centro y salimos a caminar un rato. Fuimos al muelle y, en la línea divisoria que se forma en el mar por el viento, separando el agua calma de otra parte con unas pequeñas olitas, vi unos chapuzones. Mi señora me dijo ‘debe ser un lobo o un elefante’, porque no estamos en época de ballenas. Pero cuando llegamos, vimos que eran ballenas y que había gente observándolas. Nos quedamos un rato y vimos cómo una se acercó hasta la punta y después hasta donde estábamos nosotros. Pasó por abajo del muelle y ahí pude fotografiarla».
10/05/06
EL CHUBUT










