Una apuesta de Tandanor y Flota del Litoral.
(D.E.) Analizando la aplicación del leasing naval como herramienta de gestión, en un caso representativo se aprecia, por una parte a Tandanor, que busca lograr con el armador Flota del Litoral la construcción de barcazas tipo Paraná, primero su prototipo y luego poder continuar con una serie de barcazas, en los talleres que el astillero tiene en Buenos Aires.
El vicepresidente de Tandanor, Sergio Borrelli, analizando este caso de aplicación del leasing naval señala que “tiene dos componentes, uno el leasing propiamente dicho y otro es el subsidio que otorga la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación”.
En esa repartición se están aceitando los mecanismos en los últimos meses para que cuando el astillero entregue la primer unidad, pueda contar rápidamente con el monto correspondiente otorgado por Nación Leasing SA y por otra parte, hacerse merecedor y acreedor del subsidio de la Subsecretaría, que alcanzaría al 4 por ciento a futuro, con tasas del Banco Nación.
“Nuestros planes –indica Borrelli– son continuar con la construcción como una serie, de esas barcazas de Flota del Litoral, porque ya tendremos el prototipo, pero esa construcción seriada solo es posible si contamos con los fondos para comprar correctamente y satisfacer el flujo de fondos que requiere una construcción en serie”.
Por otro lado está el armador tratando de hacerse de fondos con instituciones del tipo de las sociedades de garantía recíproca, mientras el astillero estudia algún instrumento financiero, que por su condición particular de tener su paquete accionario con mayoría de acciones en el estado nacional, no puede financiarse en cualquier lado.
Sergio Borrelli asegura que “a Tandanor su condición de sociedad anónima con mayoría de acciones del Estado –un 10 por ciento es del personal– le genera restricciones en el circuito financiero para ‘apalancarse’ financieramente”, para agregar que “entendemos que una construcción seriada se optimiza, si existe el capital para comprar bien y para sostener el flujo de trabajo”.
El leasing naval como instrumento financiero es una herramienta interesante, pero no soluciona el tema de la prefinanciación. “Si el armador o el astillero no tienen capacidad de capital de trabajo o financiera, para costear la obra es muy difícil construir una barcaza –afirma Borrelli– por ende es casi imposible hacer una serie de barcazas”.
Tandanor al haber construido ya la barcaza prototipo para Flota del Litoral, generó experiencia en la construcción de la misma, fue el primer astillero en botar este tipo de barcazas y lo hizo con financiación propia. Esto significa que el astillero hizo la inversión y prefinanció la barcaza Flotar Cristina, bautizada el 11 de septiembre pasado.
Sus 7 tapas, que también se hicieron con financiación del astillero, están prácticamente terminadas. Fueron realizadas con un tipo de construcción particular y construidas fuera del astillero, pero ya se encuentran armadas, casi terminadas y se están haciendo los ajustes para la adaptación de las mismas a la unidad.
En general, al fin de estos ciclos el Banco Nación pasa a ser el dueño de la barcaza, que la da en leasing al armador, quien la hace trabajar y paga así el arriendo al Banco por los fondos adelantados. La participación del astillero termina con la entrega de la barcaza.
18/02/08
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