Remolcador reparado en Quequén

Ingresó por la ría a los astilleros Vanoli.

(D.E.) Por primera vez en Necochea, en un acontecimiento inédito para la Ría de Quequén, un barco argentino, remolcador de mar, de porte significativo transitó sus aguas y se reparó en los Astilleros Vanoli. Lo notable fue que para reparar el remolcador se tuvo que balizar el río Quequén, para darle seguridad al tránsito de la embarcación hasta el astillero, donde accedió a los talleres y fue puesto en seco, tarea para la cual trabajó el Capitán de Ultramar Maximiliano Barutta. Ese balizamiento se mantendría para futuros accesos al Astillero.

Con un calado de 3,5 metros y una profundidad de 6 metros en plena marea, este remolcador que habitualmente trabaja en operaciones de entrada y salida de buques en Puerto Quequén – Necochea, ingresó normalmente al mismo.

El titular del Astillero, quien desde hace más de 50 años trabaja en la industria naval, Aníbal Vanoli indicó que “entre el 24 de octubre y el 2 de noviembre, el Remolcador Rua IV fue trasladado, reparado, inspeccionado por la PNA y botado nuevamente”.

Tanto en su obra viva como en el casco recibió diversos trabajos de rutina correspondientes a las tareas de mantenimiento bi-anuales que exigen las normas al respecto en nuestro país. En este caso se revisaron las válvulas del casco, los tanques y tareas de calafateo y pintura. Para comprobar el estado y medidas del espesor de las chapas del casco, en esta oportunidad se realizaron controles especiales aplicando ultra sonido. También se hicieron otros trabajos necesarios propios del mantenimiento normal del buque.

Este hecho es significativo porque se vuelven a reiterar las capacidades de nuestra industria naval, lo que permite suponer que se abren nuevas posibilidades de trabajos similares en la ría de Quequén, particularmente para este tipo de unidades, poteros o similares en cuanto a porte, estructura, eslora y puntal.

Las verificaciones reglamentarias las llevaron adelante inspectores de la Prefectura Naval Argentina, que participaron en las revisiones previas al remolcador e indicaron trabajos que debían realizarse y después para verificarlos y aprobarlos, para finalmente autorizar a botar la embarcación, lo que se hizo sin inconvenientes.

04/12/06
PESCA & PUERTOS

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