Los empleados de Sabb tomaron la planta, donde quemaron muebles y el auto de uno de los gerentes. Están de paro desde el 16 de agosto y reclaman el pago de sueldos atrasados. El lunes hay una nueva reunión y esperan una oferta de la firma que fabrica barcazas.
El conflicto gremial en la fábrica de barcazas de Sabb SA, en María Juana, volvió a estallar ayer, luego de que los trabajadores tomaran la planta en protesta por la falta de pago de salarios. Pero la medida de fuerza tomó otra intensidad cuando los 170 empleados de la firma -que están de paro desde el 16 de agosto pasado- participaron de una asamblea, donde la bronca desbordó el debate y todo terminó con la quema de muebles de la compañía y el auto de uno de los gerentes.
La fuerte protesta, que conmovió a todo el pueblo de María Juana, logró abrir un nuevo canal de diálogo con los directivos de Sabb SA que se hallan en Buenos Aires, quienes se comprometieron a enviar una propuesta de pago para saldar las deudas salariales acumuladas con los operarios.
Pasado mañana, la firma tiene previsto concretar un nuevo contrato con Ternium Siderar, del grupo Techint, para fabricar en María Juana un total de 24 barcazas, cuyo costo ronda los 500 mil pesos cada una. A mediados de este año, Sabb firmó un convenio con el gigante del acero para proveerla de 12 barcazas. Por eso, inauguraron a fines de mayo pasado un astillero en el puerto de Rosario, donde comenzaron a ensamblar las embarcaciones que se construyen en María Juana. Siderar utiliza estas barcazas para bajar desde Brasil dos millones de toneladas de mineral por la hidrovía.
Pero los conflictos gremiales que aparecieron a partir de julio pasado, a causa de los recurrentes atrasos en el pago de sueldos, retrasaron el ritmo de producción y el acuerdo de provisión de barcazas alcanzado con la empresa del grupo Techint.
Según contó a El Litoral Rubén Santiago, delegado de la Unión de Obreros Metalúrgicos en Rafaela y María Juana, "sólo se logró botar una de las 12 barcazas que debía entregarse a Siderar por el primer contrato. Hay dos que están ensambladas en un 50 por ciento en el astillero de Rosario y otra a un 20 por ciento".
"No entendemos qué buscan los directivos de esta empresa. No están cumpliendo el cronograma de entrega de barcazas por no efectuar el pago de sueldos a los trabajadores, en momentos en que tienen contratos millonarios firmados con una multinacional", sostuvo el sindicalista.
Ánimos caldeados
Santiago afirmó que ayer durante la asamblea "el ánimo de la gente estalló", porque -según manifestó- "no teníamos ninguna oferta ni propuesta de la empresa, que recién abrió una nueva instancia de diálogo después de que los trabajadores comenzaron a arrojar escritorios de las oficinas y prendieran fuego un auto que utilizaba un gerente".
En ese sentido señaló que "la paciencia de la gente se agotó. Acá siempre priorizamos la fuente de trabajo porque apreciamos profundamente a la fábrica y le pusimos todo el apoyo, pero los patrones abusaron. En setenta días nos dieron sólo 250 pesos por empleado y nos condicionan a la espera con la excusa de que firmarán contratos por más trabajo", dijo Santiago.
"Es imposible vivir con ese dinero, somos 170 familias que esperamos y nos tienen de un día para el otro con la promesa que el negocio está armado y que arrancará nuevamente el lunes, pero llega el lunes y todo sigue igual. Con la idea de no poner en riesgo la fuente de empleo, seguimos trabajando durante mucho tiempo y la barcaza está en el agua, la botaron pero nosotros vimos migajas", se lamentó el gremialista.
La compañía Sabb, tradicionalmente se dedicó a la construcción y reparación de vagones ferroviarios y desde fines de 2005 comenzó a fabricar barcazas para transporte fluvial. Pocos meses después de comenzar las actividades en el negocio naviero, empezaron los inconvenientes con los empleados. Los conflictos se fueron superando con acuerdos temporarios y otros que, según los trabajadores, no se cumplieron de parte de la patronal.
01/10/06
EL LITORAL.COM










