El Centro Nacional Patagónico, CENPAT, realiza distintas investigaciones en relación a las especies animales que habitan la región. Entre ellas, una de las más ávidas y sorprendentes son las gaviotas. Marcelo Bertellotti, investigador del Centro, brindó algunas especificaciones respecto al comportamiento de estas aves.
Uno de los motivos por los cuales se acudió a la consulta con los especialistas del CENPAT fue la observación por varios de los antiguos habitantes de Puerto Madryn respecto a la disminución de la cantidad de gaviotas que se observa en la actualidad en la zona de la costa madrynense.
Al respecto, Bertellotti afirmó que “el tema de las gaviotas probablemente responda a una cuestión colateral. Con la cantidad de gente que hay hoy en la ciudad y la mayor ocupación de las playas, los animales tienden a escaparse e irse”. Al tiempo que destacó que esta observación “es una apreciación subjetiva”.
Por el contrario a lo observado por los moradores, el especialista indicó que “hay más que antes. Durante los últimos veinte años han aumentado en número y algunas colonias se estabilizaron”.
También brindó alguna especificación. “Si se toma un tiempo más largo, desde los años ochenta, que fue cuando se empezaron a contar, la tendencia es que pegaron un gran salto y después bajó, pero sigue habiendo mucha más cantidad que cuando se empezó a contar”.
Además, comentó que “hay una colonia nueva que surgió hace tres años en las cercanías de Punta Loma”.
Por otra parte, destacó las “grandes concentraciones en los basurales y en toda la zona donde se trata el agua de los desechos cloacales”. Si bien afirmó que “no hay estudios que puedan asegurar que se hayan trasladado a los basurales”, es una de las posibilidades que manejan en algunos sectores.
Sí se refirió a los basurales pesqueros. Madryn, Rawson y al norte San Antonio son polos pesqueros que produjeron una gran cantidad de descarte en el mar y en tierra. Hace algunos años se acumulaba lo que no servía en la tierra”. Esto propiciaba que “tiraban toneladas de pescado, por ejemplo alrededor del año 1995, y al otro día no había nada”, con lo cual había sido consumido, en su mayor parte, por las gaviotas.
Este tipo de aves posee una “supervivencia moderada en los primeros años de vida, porque se les dificulta la tarea de alimentarse. Cuando estaban estos basurales, ellas se instalaron allí y sobrevivían mucho mejor”. Luego, “las empresas tuvieron que regular sus desechos y se realizó un saneamiento”, con lo cual ya no son lugares de lo más propicios para que se instalen colonias.
Por otra parte, afirmó que “se trata de eliminar los descartes en el mar, lo cual es más difícil porque lo que no es redituable para las pesqueras se tira al mar y las gaviotas lo comen antes de que se hunda”. “Por eso creemos que se han estabilizado un poco, volvieron a una situación más natural”.
Sobre las características de estas aves, Bertellotti afirmó que “es un animal extremadamente capaz, con plasticidad ecológica”. Esto les permite “sacar provecho de lo que le aparece”. Las gaviotas pueden “pescar, cazar, vivir de carcazas, de carroña. Tienen una dieta muy amplia. Se alimentan de moluscos, peces, basura o lo que encuentren”.
Todo lo anterior les proporciona una “alta capacidad de sobrevivir”. Además, poseen una cualidad que les permite extraer “especial provecho del desarrollo poblacional humano y aprovechar las ventajas”.
“Son bichos muy particulares”, afirmó. Además, comentó que, en ocasiones, han querido detectar la forma de actuar ante determinadas cuestiones. En esos casos “capturamos y anillamos gaviotas, las identificábamos”. “Son muy inteligentes”.
Cuando los investigadores del CENPAT necesitan estudiar gaviotas, las capturan con un método que utilizan hace tres años. Colocan “unas redes que se disparan a control remoto. La red vuela y captura a las aves”, explicó el investigador.
Cuando comienza la etapa de investigación, “ponemos alimento, las acostumbramos a que allí hay comida y, cuando están habituadas, hacemos un disparo de la red”.
Si bien el método y la técnica resultan, en principio, eficientes, en los últimos tiempos no sucede esto.
“Al principio, cazábamos muchas, cerca de cincuenta en cada disparo. Ni nos teníamos que esconder”. Sin embargo, como las aves comenzaron a detectar la estrategia, “cada vez es más difícil. En la medida que capturamos se hizo más difícil”.
En la actualidad, los investigadores “tenemos que estar escondidos, hablar por radio y aun así cada vez se capturan menos. De cincuenta que capturábamos antes, el número se redujo a cuatro por disparo”.
“Es un bicho desconfiado, adaptativo, que recuerda”, finalizó Bertellotti.
13/02/08
DIARIO DE MADRYN


