Piden que declaren santuario para ballenas al sur del Ecuador

Representantes de 12 países latinoamericanos firmaron un documento en Bs.As.

Representantes de los gobiernos de 12 países de América latina, entre ellos, la Argentina, plantearon la "urgente necesidad" de que la Comisión Ballenera Internacional declarara santuarios al Atlántico y al Pacífico sur, para que en ambos océanos quede prohibida por completo la caza y matanza de ballenas.

"Se ha firmado un documento importante que acentúa la integración en la región latinoamericana, en pos de una posición consolidada ante la Comisión Ballenera Internacional -dijo a LA NACION el embajador Eduardo Iglesias, comisionado ante la Comisión Ballenera Internacional (CBI)-. Estamos insistiendo en el uso no letal del recurso, en la búsqueda de la concreción de un acuerdo latinoamericano sobre ese uso no letal, sobre la creación de un santuario en el Atlántico sur. Es una obligación de sus países costeros lograr su aprobación."

El pedido fue formulado en el contexto de una declaración dada a conocer durante una conferencia de prensa ofrecida en la Cancillería, al término de un encuentro al que asistieron representantes de la Argentina, Brasil, México, Perú, Chile, Panamá, Guatemala, Ecuador, República Dominicana, Colombia, Uruguay y Venezuela.

En otro punto del documento los participantes del encuentro plantearon la necesidad de "continuar en forma conjunta y coordinada el seguimiento y el rechazo de las actividades de caza comercial y de investigación científica letal de cualquier Estado que se aparte de los compromisos multilaterales".

Un paso adelante

"Otro de los objetivos es mantener la moratoria que existe en el ámbito comercial -agregó Iglesias durante una conversación telefónica-. Hay planeados más encuentros de la Comisión en enero y febrero, antes de la asamblea que se hará en Alaska entre mayo y junio. El otro elemento sobre el que se ha insistido es la presentación como bloque en forma discriminada en relación con otros grupos. Nos da una capacidad de diálogo mucho mayor del que teníamos hasta ahora."

El embajador Iglesias destacó que una eventual declaración de santuario libre de la caza de ballenas para el Atlántico y el Pacífico sur sería un paso adelante, porque significaría que la protección de esta especie estaría garantizada desde el Ecuador hacia el sur del planeta.

Pese a ello, admitió la dificultad que tienen los países que plantean esta misma posición -alrededor de cincuenta en todo el mundo- para lograr las tres cuartas partes de los 70 votos que constituyen el total de los sufragios en la CBI.

No sólo el Gobierno sino también las ONG piden la declaración de santuario. Según la embajadora María Teresa Mesquita Pessoa, comisionada por Brasil ante la CBI, el papel desempeñado por estas organizaciones civiles es de "máxima importancia".

En el próximo encuentro de la Comisión Ballenera Internacional, que se mantendrá el año que viene en Alaska, nuestro país, acompañada por la mayoría de los de América latina, insistirá con su pedido para que se declare a los mares del sur como santuario.

El impacto ambiental producido por la desaparición de especies aún no ha podido ser valorado en toda su magnitud, pero la cacería indiscriminada de ballenas las ha puesto al borde mismo de la extinción, alterando el equilibrio ecológico de los océanos.

En el hemisferio sur, en el siglo XVII vivían cerca de 200.000 ballenas francas australes, mientras que en la actualidad no superarían los 6500 ejemplares, pese a que esta especie está protegida desde 1935. En nuestro país se la designó por ley "monumento natural".

Uno de los puntos defendidos por la Argentina y el Grupo Buenos Aires es el denominado "uso no letal de cetáceos". Se entiende como tal el avistaje de ballenas, delfines, marsopas y otras especies, una actividad comercial nacida en 1955 que cobró importancia en los últimos 15 años.

Uso "no letal"

Este uso no letal, si bien no está exento de riesgos para los cetáceos, es más rentable y menos negativo para el medio ambiente que la caza. Se trata de un recurso sustentable que propicia el contacto con la naturaleza, la preservación del ecosistema y la investigación científica.

Un tour de nueve personas para observar cetáceos en Islandia vale lo mismo que una ballena Minke muerta: cerca de 10.500 dólares. En términos económicos, como la ballena es un animal longevo, mientras está viva reporta ganancias durante dos décadas o más. En 2006 hubo más de 89.000 personas haciendo avistaje en Islandia, con ingresos de alrededor de US$ 25 millones.

03/12/06
LA NACION

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.



adipex without prescription