Las plantas harineras en la mira

El crecimiento de la industria pesquera marplatense está generando problemas ambientales. Al menos eso piensan desde la Defensoria del Pueblo de la ciudad de Mar del Plata, cuyas autoridades están investigando el nivel de contaminación que provocan las tres empresas harineras que trabajan dentro del Consorcio Portuario Regional.

(Mar del Plata) Agustiner, Moliendas del Sur y la harinera de la Cooperativa Marplatense de Pesca (Coomarpes) trabajan con las capturas que desembarca la flota que opera desde esta estación marítima. De acuerdo a cifras que manejan en el Consorcio, los primeros nueve meses del 2006 han sido los más fructíferos de los últimos años, por lo que el trabajo de las harineras también ha crecido en un nivel similar.

El problema de las harineras podría dividirse en dos: por un lado el nivel de grasa en el agua que las empresas arrojan a los pluviales de la red cloacal de Obras Sanitarias. Es agua caliente, que cuando se enfría, deja un residuo que tapa los conductos. Esta situación genera frecuentes problemas en la estación de bombeo que se ubica en Magallanes y la Costa, de donde por cañerías se “transportan” los líquidos hasta la otra punta de la ciudad.

“El olor se genera porque la grasa se queda sin oxígeno. Para ventilarlo pusimos seis chimeneas más en el recorrido y se disimula bastante”, contó Carlos Katz, titular de OSSE.

El otro, que más denuncias ha generado en los vecinos de la zona Puerto, es el mal olor que emiten las chimeneas de las plantas. Junto con el vapor de agua se filtran gases al ambiente que se originan al momento de cocinar los restos de materia prima. Este sería el origen del olor nauseabundo que muchos días se respira no sólo en las inmediaciones del puerto, sino también a varias cuadras de distancia.

“El Consorcio Portuario realizó un estudio pormenorizado de toda la situación y estamos esperando los resultados”, aseguró Beatriz Arza, defensora del Pueblo de Mar del Plata. La funcionaria ha mantenido reiteradas reuniones con el titular del Consorcio, el Presidente de Obras Sanitarias y el propio Delegado Municipal para intentar resolver el problema junto a las empresas.

El año pasado, de acuerdo a estadísticas oficiales, se exportaron 35.787 toneladas de harina de pescado, por lo que se generaron casi 20 millones de dólares, a razón de 556 dólares en promedio. Gran parte de ese movimiento se generó en Mar del Plata, donde se desembarcaron 444 mil toneladas de pescado. Este año todo hace pensar que se superará esa cifra.

La situación del volcado de grasa no es tan grave como hace un tiempo atrás porque las empresas se hicieron eco de los reclamos –y presionadas con sanciones importantes– adecuaron sus instalaciones para disminuir la concentración de grasas que volcaban a la red.

En el pico de tensión entre OSSE y las harineras, la empresa municipal dio a conocer un informe sobre los niveles de grasa que volcaba el sector. “La estadística promedio nos indica un valor histórico de 5 y 8 mil miligramos por litro de grasa, cuando el máximo establecido por Ley 11.549 es de 200 miligramos por litro de grasa. Estamos hablando de un rango impresionante”, contó Katz, hermano del Intendente.

La “concientización” no alcanzó para que la industria pesquera aporte los fondos necesarios para construir una planta de pre-tratamiento en el propio Consorcio. Esto disminuiría aún más los problemas de la red cloacal.

Con los gases que se escapan de las chimeneas el proceso es parecido. Desde el ámbito público “invitan” a las harineras a ajustar los controles con dispositivos internos. La recepción de las denuncias de los vecinos por parte de la Defensoría aceleró los tiempos y puso a las harineras en la mira.

20/11/06
PESCA & PUERTOS

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