Este año, más que nunca, el alga Undaria copó la playa y el Golfo. Un problema que sigue sin solución.
Recorrer las playas de Madryn es toda una delicia ante el imponente panorama que presenta el Golfo Nuevo, sobre todo en días que se prestan precisamente para disfrutar de un paseo costero. Claro que hacerlo ante la presencia de algas como la que se observa a lo largo de la Bahía Nueva, la verdad es que le resta mucho mérito a la propia naturaleza.

Un verdadero colchón extendido de Undaria se adueña una vez más de la postal madrynense.
Un verdadero colchón extendido de Undaria se adueña una vez más de la postal madrynense, el alga de origen asiático que arribara a nuestras costas allá por los comienzos de los ’90. Con días de calor como los que se aproximan y que ya ayer pudimos disfrutar, el olor que emana de la costa, ante la presencia de Undaria, resulta desagradable excepto para las moscas que se ven atraídas y completan el cuadro.
Cuando llegó la Undaria, quizás en las esporas de la misma en agua de lastre de barcos asiáticos o bien adheridas en sus cascos, encontró el lugar ideal, no solo para hacer cabeza de playa sino para terminar colonizando grandes extensiones del Golfo Nuevo, quizás todo él.
Cada año remarcamos el negativo impacto que produce en la biodiversidad marina de nuestras costas la presencia de la Undaria, que en otros sitios está siendo explotada con éxito para su comercialización en el exterior.
Hay que recordar que países como Japón son consumidores naturales de Undaria y que precisamente la escasez del alga hace que exista una demanda, que abriría la puerta a una alternativa de comercialización.
CALIDAD DEL ALGA
La sorpresa de los turistas que arriban por esta época de ballenas a la ciudad, no es menor. Porque claro, convengamos que el panorama que muestran las algas sobre la arena no es precisamente la mejor de las invitaciones para la temporada alta de verano.
El daño que genera la presencia de Undaria sobre el fondo marino, donde con sus 2 metros de altura, generó verdaderos bosques que impiden la llegada de luz solar a especies autóctonas de algas llevándolas a su exterminio, y cubriendo el acceso a las salmoneras, se ve reflejado fuera del mar con su impacto negativo, verdaderamente desagradable.
Como se recordará el año pasado un empresario japonés vino a Madryn, más precisamente al Centro Nacional Patagónico para conocer la calidad del alga Undaria que comercializa actualmente en Asia.
Lo cierto es que a la que se presentaría como única alternativa de control del alga, como lo es la explotación comercial para consumo humano, se contrapondría la calidad de la que tenemos en nuestras costas por contaminación. Mientras esto ocurra, ya sería oportuno sacar la enorme cantidad de alga que, como cada año, se adueña de la costa de Puerto Madryn desmereciendo la belleza natural de nuestro golfo y perjudicando así el atractivo turístico.

En cercanías del muelle Piedrabuena, un verdadero enredo de algas.
08.10.06
EL CHUBUT










