La erosión acecha en las playas

Conforme una reciente crónica aparecida en nuestra sección de noticias regionales, adquiere proporciones dignas de ser evaluadas en toda su dimensión el fenómeno erosivo que afecta a las playas de la provincia de Buenos Aires, inclusive la de los balnearios más cercanos a Bahía Blanca, como son Monte Hermoso y Pehuen Co.

En ambos escenarios se notan las consecuencias, de acuerdo con la precisa descripción del doctor Gerardo Perillo, vicedirector del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) e investigador principal del Conicet.

Principalmente, se atribuye a factores naturales, como el ascenso del nivel medio del mar, causante del retroceso del litoral marítimo, la situación que, con diversa magnitud, se presenta en todos los balnearios bonaerenses, aunque con particular énfasis en la zona comprendida entre Mar de Ajó y San Clemente del Tuyú. En los cambios quedan involucrados otros balnearios sureños, tales como Claromecó, Reta, Orense y Necochea, por caso.

El punto de partida debe buscarse --como sucede en todo el mundo-- en la elevación de la temperatura en el planeta, que origina un incremento de los deshielos y, por consiguiente, una elevación del nivel del mar. En rigor, tales transformaciones no son novedosas ni mucho menos, pues desde hace varias décadas los expertos vienen alertando acerca del crecimiento del agua de los océanos y de las consecuencias que, a largo plazo, ello podría tener para la suerte de las ciudades costeras. En más de una ocasión, una advertencia de tales características fue formulada con respecto a la Argentina.

En esta oportunidad, el doctor Perillo ha manifestado que próximamente el IADO iniciará una precisa investigación a través de sus especialistas, con el objetivo de calcular los diversos factores que inciden en el proceso erosivo en las playas regionales. Por cierto, no debe atribuirse la entera responsabilidad a los episodios naturales, sino que la acción del hombre --como en tantos órdenes vinculados con procesos de degradación-- va dejando su sello, con consecuencias que quizás no se aprecien en el momento, pero se trasladan al futuro en un inexorable camino de acumulación. Determinadas obras que se llevan a cabo en áreas costeras, por ejemplo, pueden convertirse, en definitiva, en elementos que contribuyan a la citada degradación.

A juicio del mencionado experto, debiera preverse un programa integral de protección de las áreas costeras, inquietud que ya motivara algunos anuncios de parte del gobierno de la provincia de Buenos Aires, evidentemente preocupado por las voces de alerta que partieron desde diversas instituciones especializadas acerca de los riesgos que se ciernen sobre ciudades y pueblos ubicados a la costa del mar.

Por supuesto, ello significa la instrumentación de normas suficientemente precisas y que contemplen las diversas situaciones existentes en las superficies costeras. Inclusive, tal lo expresado por el doctor Perillo, en la actualidad se efectúan tareas para proteger las valiosas huellas paleontológicas de Pehuen Co.

En suma, se trata de un problema de incuestionable trascendencia, digno de ser afrontado con responsabilidad y con una labor continua y sólidamente fundamentada, a fin de impedir que el proceso erosivo siga adelante, con las derivaciones que no resulta complejo prever.

09/08/06
LA NUEVA PROVINCIA

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