En el referéndum, el "Sí" obtuvo casi el 80% de los sufragios.
PANAMA.- En un histórico referéndum, los panameños aprobaron ayer por amplia mayoría un multimillonario proyecto para extender y remodelar el canal interoceánico que une el Atlántico con el Pacífico, lo que despejó el camino para la que será la mayor reforma estructural de la vía marítima desde su apertura, en 1914.
Con el 61% de los sufragios escrutados, el "Sí" a la ampliación del canal obtenía anoche, al cierre de esta edición, el 79% de los votos, frente al 21% para el "No" al proyecto, que prevé la construcción de un nuevo grupo de esclusas más anchas y más profundas que las existentes, lo que permitirá el paso de buques más grandes que los que actualmente transitan por la vía marítima.
Según cálculos de las autoridades, el plan tendrá un costo de 5250 millones de dólares, casi un tercio del producto bruto interno (PBI) de Panamá.
La ampliación fue impulsada por el gobierno, que afirma que el plan aprobado ayer no sólo aumentará la capacidad y la competitividad del viejo canal, sino que impulsará la economía panameña y redundará en la creación de miles de nuevos empleos. El canal, que es una de las maravillas de ingeniería del mundo, es además el recurso económico más importante de Panamá. Con las nuevas esclusas, el gobierno proyecta aumentar la capacidad de la vía interoceánica e incrementar del cinco al 10% su participación en el comercio mundial.
"Una vez más, el pueblo panameño es el protagonista de su propio destino; es una oportunidad histórica", dijo el presidente Martín Torrijos, antes de emitir su voto. "Es tal vez la decisión más importante que le toca a esta generación", agregó el presidente, que se encuentra en el poder desde 2004.
El actual mandatario es hijo del fallecido general Omar Torrijos, quien como presidente firmó en 1977 un histórico tratado con Estados Unidos -que controlaba el canal desde su apertura- por medio del cual se puso fin a la presencia militar norteamericana y se estableció el traspaso de la vía a las autoridades panameñas, en 1999.
El canal se encuentra en un lugar estratégico para el comercio entre Asia, Europa y Estados Unidos, origen y destino, este último, del 69% de las mercancías que circulan por esta vía.
Los panameños tuvieron que responder ayer a una única pregunta: "¿Aprueba usted la propuesta de construcción del tercer juego de esclusas en el Canal de Panamá?". La propuesta necesitaba de una mayoría simple para ser aprobada, sin importar el nivel de participación.
El Canal de Panamá tiene 80 kilómetros de largo y tres estaciones de dos esclusas o pasillos cada una: Gatún, Pedro Miguel y Miraflores.
El plan aprobado ayer consiste en la construcción de dos nuevos complejos de esclusas, uno a cada extremo del canal, para permitir el paso de los gigantescos barcos pospanamax, que tienen capacidad para 12.000 contenedores.
Actualmente, la vía sólo permite el paso de buques panamax, con capacidad para 4000 contenedores. La ampliación busca justamente atender una industria que apunta a barcos cada vez más grandes, para disminuir los costos de transportes.
En la actualidad, cruzan el canal un promedio de más de 14.000 barcos por año. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP), un organismo independiente encargado de administrar esta vía, asegura que, en su estado actual, la vía llegaría a su punto de saturación entre 2009 y 2011.
Los primeros trabajos para la expansión del canal comenzarán en 2007 y la vía ampliada estaría lista para operar entre 2014 y 2015. Está previsto que el proyecto se financie con el aumento de los peajes durante 20 años. El peaje más barato para cruzar el canal es actualmente de 66.000 dólares y el más caro supera los 200.000 dólares.
No obstante, la propuesta destaca que se requerirán préstamos por 2300 millones de dólares para los años picos de la construcción de las esclusas. Según las autoridades del canal, la ampliación creará 7000 puestos de trabajo directos y hasta 40.000 indirectos y sextuplicará para 2020 los ingresos de la vía interoceánica, que actualmente son de poco más de 1000 millones de dólares anuales.
Detractores
Los detractores de la ampliación argumentan que el plan es arriesgado, porque podría endeudar más al país e incluso llevarlo a la bancarrota, afectar el medio ambiente y beneficiar más que nada a los sectores económicos, en un país con un nivel de pobreza del 40% y donde la percepción sobre la corrupción es alta, según las encuestas. Según los críticos, si los costos se disparan, los contribuyentes podrían verse forzados a pagar más impuestos.
La jornada de ayer, de hecho, estuvo empañada por denuncias de irregularidades de parte de los opositores a la ampliación. El ex presidente Guillermo Endara (1989-1994), ferviente impulsor del voto negativo, denunció la presunta compra de sufragios por parte de partidarios del proyecto. El ex mandatario dijo que promotores del "Sí" habían ofrecido trabajo en el gobierno y en el canal a los electores a cambio del voto favorable al proyecto.
Agencias AP, AFP, Reuters y EFE
23/10/06
LA NACION





