Piratas marinos infunden miedo en aguas del oriente venezolano (I)

“Yab Yum”, “Ducht Concrete”, “Lorna”, “Ti-Cinq”, “Les Chouans”, “María Mar”, “Glendy Nelly”... ¿Qué tienen en común estos nombres? Que identifican a embarcaciones criollas y extranjeras. ¿Alguna otra similitud? Sí: todas fueron atacadas por delincuentes frente a las costas de Anzoátegui, Sucre y Nueva Esparta, consideradas “de alto riesgo” por autoridades y gremios privados.

CARACAS.- Aquella noche del 9 de agosto de 2004, las aguas tranquilas del Parque Nacional Mochima y el cielo despejado auguraban una buena faena para los pescadores del estado Sucre.

En la población de Manicuare, costa sur de la Península de Araya, doce personas pertrechadas de redes y anzuelos abordaban los peñeros "María Mar" y "Glendy Nelly". El entusiasmo del adolescente Luis Gustavo Maneiro destacaba entre los marineros.

Su emoción era comprensible, pues por primera vez salía a una jornada "de verdad" y aunque lo acompañaba su padre Henry Patiño, sería su bautizo como "hombre de mar".

En el trayecto, el motor del "María Mar" se averió y fue necesario que la otra nave lo remolcara, pero la pesca no se suspendió. En eso estaban cuando de la oscuridad surgió una lancha tripulada por cinco sujetos, que sin dar tiempo a nada los atacaron con armas de fuego.

"Les dije a mis marinos que se tiraran al chinchorro. Intenté evadir a los tipos. Me hicieron como cinco disparos. Traté de impactarlos con la proa pero no pude, porque el cable con que tenía atada a María Mar me tumbó y solté la caña del motor".

Pedro Ramón Martínez era el capitán de "Glendy Nelly" y dio este testimonio un día después, cuando ya sabía que los piratas les habían robado los motores, que su hijo Angel Gregorio estaba herido y que la primera faena de Maneiro se había convertido en la última, pues el joven de 15 años falleció al recibir un tiro de escopeta.

"Mataron a un chamo inocente. Hirieron a mi hijo ¿Cuáles autoridades responden por este asesinato?", se preguntaba Martínez, consternado, en la vieja morgue de Cumaná.

Zona de riesgo

El caso narrado es sólo uno de los ocurridos hasta 2006 frente a las costas nororientales del país.

Sólo uno entre la gran cantidad de hurtos y robos cometidos contra botes extranjeros y nacionales, que han sido registrados por la Organización Nacional de Salvamento y Seguridad Marítima de los Espacios Acuáticos de Venezuela (Onsa) y por los organismos de seguridad.

Luis Guillermo Inciarte, secretario del Consejo Nacional Permanente de esta asociación civil creada en 1998, cuya sede funciona en Caracas, revela que en los últimos 59 meses han recibido reportes directos de 52 ataques piratas contra naves comerciales o turísticas en las costas venezolanas, la mayoría en la región oriental.

Aclara que estas cifras distan de ser definitivas, pues supone que algunos incidentes no son denunciados y que los pescadores, cuando participan los delitos de los cuales han sido víctimas, generalmente lo hacen sólo ante la policía o la Guardia Nacional (GN).

El mayor Oscar Machuca Hernández, comandante hasta la semana pasada del Destacamento 78 de esta fuerza en Cumaná, estado Sucre, informa que en lo que va de año han recibido unas 250 denuncias de robo y hurto de motores fuera de borda "y hemos recuperado entre 150 y 160".

Agrega que aunque en el área capitalina los reportes de agresiones contra embarcaciones han sido pocos, éstos se incrementan hacia la zona este de la entidad (Carúpano, Río Caribe y Güiria), en la Península de Paria, donde abundan los botes pesqueros.

El presidente de la Federación sucrense de Pescadores Artesanales, Candelario Alcalá, afirma que la inseguridad en el mar se ha acentuado en los últimos tres años, con la presencia de piratas que los asaltan casi a diario.

"Antes venían y conseguían el bote fondeado, lo sacaban de la costa y en medio del agua le quitaban los motores. Después comenzaron en pleno mar, pues llegan encapuchados a donde está el pescador solo y lo atracan.

Luego comenzaron a atacarnos por grupos. Por ejemplo, hay cinco pescadores pescando o elevando un filete (red pequeña) y en ese momento llegan, les quitan el motor, la pesca, los enseres, las redes, la planta y todo lo que se puedan llevar. Si se alzan los hieren, como ocurrió con un niño que estaba ayudando a su papá y le dieron un tiro en un pulmón y murió", detalla el líder de 30 asociaciones y cooperativas pesqueras.

Añade que algunas víctimas han sido golpeadas, dejadas a la deriva o se han tenido que tirar al agua para salvar sus vidas. "La situación es bastante difícil, sobre todo en Sucre, que es un estado fronterizo y estamos desprotegidos porque no hay seguridad".

El problema -revela- ha hecho que los pescadores estén dejando de trabajar de noche. A su juicio, esto no sólo causa pérdidas al gremio sino también al país, "porque deja de percibirse un alimento básico para la dieta de los venezolanos, como es el pescado".

Alcalá estima que en una faena nocturna se pueden obtener 200 mil kilos del producto, dirigido a un mercado que no pueden descuidar. "Ahorita estamos pescando en grupos y algunos salen con sus chopos y escopetas para protegerse".

Oscar Hernández, presidente del Bloque de Pescadores de Oriente (que abarca Sucre, Nueva Esparta y Anzoátegui), coincide con Alcalá y dice que el auge de la inseguridad en las costas ha llevado a los trabajadores del mar a bajar sus motores todas las tardes, cuando llegan de pescar. "Cuando los dejan pegados al bote es un desastre, pues se llevan entre 8 y 10 por noche".

Su colega Arturo Guzmán, líder del gremio en Nueva Esparta, menciona que en las últimas tres semanas se han robado máquinas en la península de Macanao y Juan Griego. Dice que algunos motores de sus barcos van a parar a manos de narcotraficantes, que adquieren "los más rápidos" para cometer sus fechorías, y que por lo general los bandidos de Anzoátegui se van hacia Nueva Esparta a delinquir y viceversa.

Veleros en la mira

No sólo la pesca artesanal se ha convertido en objetivo de los corsarios criollos. Los sectores turístico y mercante también han sido golpeados en numerosas ocasiones, de acuerdo con reportes que maneja la asociación civil Onsa.

"La situación en el oriente del país ha empeorado y lo ha hecho en la magnitud de los eventos, porque últimamente han sido bastante fuertes y violentos, con muertos, heridos de gravedad. Esto sin contar los ataques en los que no hay lesionados, pero se roban motores y otros bienes de las embarcaciones", confirma Luis Guillermo Inciarte.

Añade que las estadísticas de Onsa reflejan cinco casos en lo que va de 2006, doce en 2005, catorce en 2004, doce en 2003 y nueve en 2002.

De manera retrospectiva, desde 2001 hasta 1962, esta agrupación no gubernamental contabiliza 38 incidentes relacionados con actos de piratería en aguas venezolanas, basándose en sus propios informes y en los elaborados por la Organización Rescate Humboldt.

Algunos han sido particularmente severos: el 27 de diciembre de 2000, tres hombres armados que se movilizaban en un bote abordaron el velero suizo "Ducht Concrete", que permanecía fondeado en la bahía de Puerto Santo, estado Sucre. Según el reporte, golpearon, patearon e hirieron al personal de a bordo, en busca de dinero, ropa, artículos electrónicos, joyas y cualquier objeto que pudieran llevarse.

Amarraron a los ocupantes y trataron de hundir la embarcación, que dejaron a la deriva. El capitán pudo desatarse y dirigirse a un puerto fuera de aguas venezolanas.

El 20 de marzo de 2001, a tres millas del norte de Paria, el velero "Lorna", de bandera sueca, fue atacado por piratas armados. El capitán fue herido de un disparo en el abdomen, pero pudo salvarse porque su esposa logró activar la radiobaliza de emergencia para solicitar ayuda.

05/04/2003. Seis hombres vestidos de militares, con los rostros cubiertos con pasamontañas, chaquetas antibalas, guantes y armas subieron a bordo del velero francés "Ti-Cinq", en la Bahía de Puerto Santo. Maltrataron al capitán y su tripulante y les robaron dinero, tarjeta de crédito, equipo electrónico, hasta la ropa y los zapatos. Uno de los agraviados sufrió fracturas en dos costillas.

11/07/2003. Ocho hombres con cuchillos abordaron el buque mercante "Baltimar Notos", de Bahamas, y rompieron los candados de las áreas de almacén. Al sonar la alarma, los intrusos abandonaron el barco. Ocurrió en el Puerto de Guanta, estado Anzoátegui.

17/06/2004. Fue hallado muerto de un disparo en la cabeza el único tripulante del velero francés "Les Chouans", Fred Bonnet, de 61 años. Estaba anclado frente a Playa Medina (Paria). La policía confirmó que del bote fueron sustraídos objetos de valor.

En Puerto Píritu

El pasado 12 de agosto, el presidente de la Asociación de Pescadores del anzoatiguense municipio Peñalver, Ernesto Gómez, denunció que con frecuencia son víctimas de atracos en el mar, en su mayoría cuando realizan faenas nocturnas.

Señaló a desconocidos armados que operan en peñeros de mayor alcance y se dedican a robarles sus equipos de pesca, en especial los motores fuera de borda.

Corsarios modernos

•  Cualquiera pudiera pensar que la piratería marítima murió junto al turco Hayr al-Din, alias “Barbarroja” y el inglés Henry Morgan, dos de los más famosos filibusteros que asolaron a los navegantes entre los siglos XVI y XVII.
•  Pero no es así, pues esta actividad ilegal causa pérdidas anuales aproximadas de 16 mil millones de dólares en el mundo, según estimaciones de la Organización Marítima Internacional (OMI).
•  Con sede en Kuala Lumpur (Malasia, una de las zonas más peligrosas), la OMI reporta que en 2003 se registraron 445 ataques piratas con el asesinato de 92 marineros (Incluyendo desaparecidos) y el robo de las pertenencias a 359 de ellos. Muchos fueron tomados como rehenes.
•  En 2004 se informaron 471 asaltos y en 2005 un total de 370, con 16 buques secuestrados.
•  En el primer trimestre de 2006, la OMI contabilizó 61 robos armados (5 más que en igual lapso de 2005), aclarando que las cifras pueden ser mayores, pues se presume que sean numerosos los casos no denunciados.

Marco legal

El artículo 153 del Código Penal de Venezuela establece pena de 10 a 15 años de presidio para los venezolanos y extranjeros que cometan actos de piratería. “Incurren en este delito los que rigiendo o tripulando un buque no perteneciente a la marina de guerra de ninguna nación (...) ataquen naves o cometan depredaciones en ellas o en los lugares de la costa donde arriben...”, reza la norma.

El Estado venezolano también ha firmado dos convenios internacionales: En Ginebra en los años 50 y en Montego Bay en los 80.

La cifra

12 denuncias de robos en alta mar, ha recibido de enero a julio de este año el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en Cumaná, estado Sucre.

Según datos aportados por el organismo, la cifra es menor en 28 casos, en comparación con el mismo período de 2005, cuando se registraron ante esa delegación 44 ataques de piratería.

Pérdidas

1.600 kilos de pesca valorados en 14 millones de bolívares, fueron robados en 10 días por piratas del mar a marinos artesanales del sector Guayacán del Pescado, municipio Bermúdez del estado Sucre, denunció en junio el dirigente del gremio, Franklin Hernández.

Anuncio de ofensiva

El comandante de la Guardia Nacional, general Marcos Rojas Figueroa; el jefe del Comando de Guardacostas de la Armada, vicealmirante Arístides Yibirín Peluffo; el titular del Comando Regional 7, general Jesús Bermúdez Hernández y el teniente coronel Luis Morales Guerrero, del Destacamento 78 de la GN, anunciaron medidas concretas para atacar la piratería y el narcotráfico en el noreste del país.

En la entrega de mañana ofreceremos un reporte amplio de estos planes y las impresiones de sectores ligados al turismo sobre el problema de inseguridad que viven los navegantes orientales.

(Con colaboración de Mariela Vázquez en Caracas y Merlin Suárez desde Cumaná)

12/11/06
EL TIEMPO.COM.VE

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