Infantes de Marina realizaron el ejercicio fluvial Yarará II

 Del 13 al 17 de noviembre se realizó la ejercitación Yarará II en la zona ribereña de Ibicuy, Entre Ríos. Allí, 300 infantes de Marina realizaron un adiestramiento integrado.

IBICUY- Trescientos infantes de Marina del Batallón de Infantería Nº 3 (BIM3) y una sección del Batallón de Seguridad (BISA) se entrenaron y operaron integrados en la localidad ribereña de Ibicuy, en Entre Ríos, la semana pasada.

Parte del personal, equipos y embarcaciones menores arribaron a la zona en los buques multipropósito ARA “Ciudad de Zárate” y “Ciudad de Rosario”, pertenecientes a la Escuadrilla de Ríos (EDRI) que, junto al BIM3, integran el Comando del Área Naval Fluvial.

“Buques e infantes del Área Naval Fluvial realizaron operaciones navales en los ríos. La situación: dos países imaginarios se disputan un espacio territorial. En ese contexto fue que se realizó el ejercicio”, explicó el Comandante del BIM3, Capitán de Fragata Pedro Eugenio Galardi.

Esta simulación se materializó en tres fases. En primer lugar se estableció una fuerza de tareas fluvial integrada por buques e infantes de Marina que hicieron el control del terreno y del río. En tierra, se ubicó la compañía de tiradores; y en el río se ejercitó la compañía de embarcaciones menores.

En una segunda etapa, la agrupación desplegada en el terreno cambió de posición a bloqueo defensivo.

La tercera fase consistió en el repliegue de los medios para realizar una incursión ribereña sobre una instalación logística del oponente. Una acción final en Puerto Constanza en cercanías de Ibicuy fue el desenlace de la situación en este marco de entrenamiento.

“Este tipo de ejercicios nos permite entrenar en distintas operaciones, con variantes para mejorar el adiestramiento. Además, contamos con el apoyo de todas las autoridades de la zona, quienes nos abrieron las puertas para poder realizarlo”, agregó el Capitán Galardi.

Etapa de Navegación

Los buques multipropósito zarparon del Apostadero Naval Buenos Aires en las primeras horas del lunes 13 para iniciar la travesía que los llevaría aguas arriba hasta Ibicuy.

La misión para los buques de la EDRI fue realizar el traslado del personal y de los medios, de proveerles comodidades y alimentos a los participantes de ejercicio ribereño.

En cambio, para el BIM3, el BISA y la compañía de embarcaciones menores se trató de un adiestramiento integrado planificado para un ambiente fluvial.

El “Ciudad de Zarate” secundó al “Ciudad de Rosario”, ambos con derrotero fijado en la Base Naval Zárate como primera singladura. Allí, noventa infantes de Marina se sumaron a los treinta navales que tripularon cada embarcación.

El río estaba calmo y la temperatura descendía de a poco, luego de una jornada con 30º de sensación térmica; el día cayó entre maniobras de traspaso de material y despliegue de lanchas Guardian y botes MK3 y MK5.

Cuando bajaron las aguas

La noche llegó y con ella la acción. A bordo del “Zarate” la navegación siguió su curso. En esa instancia, la velocidad se redujo y la cautela se impuso en el puente de comando.

A la vista, los destellos blancos y rojos dejaron interpretar el curso del río. Se avanzó entre márgenes estrechos y las balizas indicaron distancias al continente, y el pasaje entre boyas mostraron el canal de navegación.

En plena madrugada se arribó a la zona de ejercitación y de inmediato se desembarcaron los botes y lanchas patrulleras; también lo hizo la compañía de embarcaciones para dar inicio a las actividades.

Realizaron patrullajes y se organizaron como puestos de vigilancia y comunicación. En tierra estaban la compañía de tiradores con 75 hombres en posición.

En una parte del circuito de operaciones se ubicó un puesto logístico para asistir a los grupos desplegados en tierra. Ellos canalizaron información que luego transmitieron al puesto de comando que estaba a bordo del multipropósito “Ciudad de Rosario” y recibieron contactos de la gente que estaba en tierra.

De este modo, Ibicuy se transformó en un escenario de entrenamiento, un ambiente fluvial donde se alistaron para optimizar su funcionamiento y cumplir con los objetivos del ejercicio.

Todavía no había entrado en escena el equipo que ofició de oponente. Mientras tanto, los MK5 y MK3 estaban sembrados en el río siguiendo paso a paso el movimiento de las embarcaciones. Fue parte del ejercicio custodiar las aguas donde se estableció la operación.

En los multipropósitos, la actividad se redujo. Se hizo el cambio de guardia sin ninguna novedad, la carrera por cumplir con las tareas siguió su curso.

Avanzada y Día D

La compañía de tiradores estuvo dividida en dos grupos: primera y segunda línea. Primera línea se dirigió en avanzada para reconocer el terreno y habilitar paulatinamente el área.

En el río, botes y lanchas circularon el sector de fondeadero y realizaron un simulacro de pesquisa de unidad.

A la mañana siguiente, con 35 grados de sensación térmica, el grupo de infantes en tierra se estableció en sus posiciones donde armaron sus refugios cavando en arena y en tierra.

Más tarde, un temporal reconfiguró las tareas: una variante latente en cada planificación de un ejercicio de estas características. El viento y la lluvia arrasaron con carpas y entorpecieron el despliegue en el terreno. Los buques debieron cambiar de posición.

Al atardecer del día siguiente comenzó con el cierre del ejercicio y la compañía de tiradores desembarcó en puerto Constanza.

Cuando se hizo de noche, los infantes de Marina marcharon encolumnados. Un pequeño grupo se posicionó en las cercanías del bando contrario, verificó sus movimientos y volvió sobre sus pasos para avisar las novedades.

El objetivo del ejercicio se conquistó en plena madrugada e instantes después se hizo el repliegue de todo el personal luego de una semana de operaciones.

21/11/06
GACETA MARINERA

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