El tremendo apagón que dejó en la noche del sábado a 10 millones de hogares a oscuras, se produjo cuando el coloso crucero «Norwegian Pearl» se equivocó de ruta y dejó a media Europa sin luz.
La «Perla de Noruega», que es la traducción del nombre del crucero, es propiedad de la naviera NCL, y es sin duda uno de los buques favoritos de los poderosos del dinero de todo el mundo, que gustan de disfrutar de unos días de descanso cinco estrellas en alta mar.
El desastre ocurrió cuando este famoso rey de los mares se dirigía al Nordsjön, o Mar del Norte. Este buque es idéntico a su «hermano» el «M/S Norwegian Jewel», dotado con toda clase de lujos, con 294,13 metros de eslora, 32,2 metros de ancho, 93.502 brt o toneladas de peso y con espacio para transportar 2.376 pasajeros y mil empleados de la tripulación.
El efecto dominó
Según escribía ayer la prensa noruega, el coloso de las aguas -que iniciará su singladura el próximo año- se equivocó de ruta y para ganar tiempo decidió pasar por un estrecho pasaje del río Elms, en el norte de Alemania. Fue entonces cuando los encargados de la red eléctrica, «para evitar averías», desconectaron una de las redes eléctricas que provee de energía a aquella zona.
Pero el fatídico corte de luz produjo una reacción en cadena y terminó afectando a diez millones de europeos. Un efecto dominó que desde Alemania se trasladó a Holanda, Bélgica, Austria, Francia, España, Portugal y Croacia, además de a los países africanos de Argelia, Marruecos y Túnez.
En algunos países el apagón duró treinta minutos, pero en otros, como en Alemania y Holanda, tuvieron que pasar más de dos largas horas antes de que se arreglara el desajuste que ha costado además miles de millones de euros en horas de trabajo perdidas.
Varias zonas de Madrid y Barcelona quedaron a oscuras, así como parte de Andalucía. La corriente eléctrica también quedó anulada en las provincias italianas de Piamonte, Liguria y Apulia. Los trenes en Francia y las industrias del Ruhr (centro de Europa) se paralizaron. Las centrales de alarma de todos esos países quedaron saturadas por miles de llamadas y varios cientos de personas se quedaron colgados en los ascensores. El efecto más negativo lo sufrieron los hospitales y los pacientes que estaban operándose.
Cerca del colapso
Según aseguró ante las pantallas de televisión Pierre Bonard, de la central eléctrica francesa RTE, «la red eléctrica europea nunca estuvo tan cerca de un colapso».
En Noruega, que en ningún momento se vio afectada por el corte de luz, se ha tomado lo ocurrido con calma, y se comenta con cierto humor negro que su fantástica «Perla», ese barco gigantesco que protagonizó un apagón sin precedentes, es hoy más conocido que nunca. De hecho, y gracias a tanta publicidad gratuita, ya no queda una sola cabina libre de las 1.233 suites que hay a bordo para su anunciado crucero rumbo a tierras lejanas en enero del próximo año.
Por Carmen Villar Mir
07/11/06
ABC.ES










