La falta de calado como factor de los hundimientos.
La forma de armado en que son requeridos los barcos que operan desde el Puerto Rawson está en la mira una vez mas, a partir del hundimiento del «Don Rosario G». Esto motivó que la Asociación de Capitanes de Pesca, el SICONARA y el SOMU se apersonaran en la Justicia Federal para requerir que se revisen los armados de los buques que se han construido en los últimos años.
Contando con las pruebas en la mano, el Secretario Gremial en el ámbito nacional de la Asociación de Capitanes, Jorge Frías, quien conjuntamente con el delegado gremial de Rawson, Rodolfo Pisauri, vienen realizando distinto tipo de gestiones relacionadas con los lamentables hechos de hundimiento de barcos que componen la flota que opera en el Puerto de Rawson y solicitaron junto con el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA) y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) al Juez Federal que entiende en la causa del barco Don Rosario G, que disponga los mecanismos necesarios para revisar el resto de los buques construidos en los últimos años independientemente del astillero en el que se hayan construido, consideran vital la tarea con el fin de evitar otras pérdidas humanas.
Según los dirigentes esta acción estaba prevista, dependiendo de los resultados de los peritajes, ahora acentúan las acciones a raíz del reciente naufragio del buque Don Rosario G.
Las embarcaciones son armadas con menor calado y mayor capacidad de carga, lo que pondría en serio riesgo la estabilidad de navegación, y así crear las condiciones ideales para una vuelta de campana.
Las consideraciones de los sindicalistas, se basarían en la prevención de los accidentes, en preguntarse simplemente ¿por qué naufragan los buques que operan en Rawson y no ocurre así, con los que lo hacen en otros puertos? dado que las flotas serian similares, sin desconocer que los astilleros deben complacer los requerimientos de los armadores, quienes a su vez deben cumplimentar con las normativas de pesca y con su necesaria rentabilidad.
Así mismo reclaman una mayor participación previa de los trabajadores y sus representantes tanto en las normativas pesqueras como así también en la construcción de los buques, situación que a la fecha se les estaría vedada a pesar de los reclamos, sostienen que la experiencia de los trabajadores de la pesca no debe ser soslayada por los armadores, por los funcionarios al momento de normar con respecto a la preservación del caladero ni por los constructores de buques, dado que finalmente quienes se hacen a la mar, con los riesgos que esto conlleva, son los pescadores.
28/10/06
EL CHUBUT










