El proceso de purificación no requiere productos químicos ya que se utilizan bacterias aeróbicas para degradar elementos contaminantes.
Ecoplan ha construido plantas para el tratamiento de aguas servidas en hoteles y complejos edilicios en Aruba, Jamaica, República Dominicana, Santa Lucía y Venezuela y está participando actualmente en la instalación de dos plantas pilotos para la purificación de aguas residuales en Suiza, destacó el Ing. Marcelo Mascheroni, presidente de la empresa con sede en Punta del Este. A continuación se publica un resumen de la entrevista concedida a ECONOMIA & MERCADO.
-¿En qué consiste la operativa de Ecoplan?
-Es una empresa uruguaya de ingeniería que se especializa en el diseño, construcción, instalación, operación y mantenimiento de plantas compactas móviles de potabilización de agua y tratamiento de aguas residuales para viviendas particulares y complejos habitacionales de hasta 3.000 personas. Fue fundada hace dieciséis años en Punta del Este, en donde ha desarrollado la mayor parte de su actividad debido al fuerte crecimiento de la construcción en esa zona.
-¿Dónde ha instalado sus plantas?
-En dieciséis años hemos colocado más de cincuenta plantas, en su mayoría de tratamiento de efluentes. Nuestras primeras obras importantes fueron en 1993 y 1994 en los hoteles Las Dunas y L`Auberge que aún continúan funcionando. Su función es recuperar toda el agua de los baños y cocinas, que luego se reutiliza para el riego de los espacios verdes. Años después, se destacan las plantas purificadoras para el aeropuerto de Punta del Este, el hotel Sheraton de Colonia, etc. Actualmente, estamos instalando ocho plantas de tratamiento de efluentes y una planta potabilizadora para un hotel que se está construyendo en José Ignacio, dado que se requiere extraer algunos minerales como cadmio, magnesio, sales, etc. al agua que se extrae de un pozo perforado a gran profundidad.
-¿Está la actividad de su empresa limitada a nuestro país?
-No. A raíz de los efectos de la crisis de Argentina en 2001-2002, resolvimos establecer una sucursal en Miami para trabajar en el área del Caribe. Eso nos ha permitido instalar plantas de tratamiento de aguas servidas en hoteles y complejos edilicios en Aruba, Jamaica, República Dominicana, Santa Lucía y Venezuela. También nos encontramos con una enorme falta de agua potable en esos países y, por consiguiente, hemos vendido varias terminales purificadoras de agua en varias localidades.
-¿Tiene Ecoplan proyectos para instalar nuevas terminales en el exterior?
-En el año 2004 dimos un salto a Europa al instalar una planta de tratamiento de aguas residuales y su posterior utilización para riego en la ciudad de Agrigento, Sicilia. El año pasado construimos, a costo nuestro, una pequeña terminal piloto en Suiza que está compitiendo oficialmente con otras dos de origen alemán para su venta al cantón de Berna. Esta unidad, emplazada sobre la autopista que une a la capital suiza con Zurich, recoge las aguas pluviales que contienen partículas de metales -tales como aluminio, zinc y cobre, provenientes de los vehículos que circulan por esa vía de tránsito-, las purifica y las vuelca al río Emme, cuyo caudal se desplaza a pocos kilómetros de uno de los principales establecimiento lácteos de ese país. Esta competencia para medir la eficiencia de remoción de los metales del agua de lluvia es una experiencia única en el mundo.
El paso más reciente lo dimos el año pasado cuando abrimos una sucursal en Vigo (España) para atender directamente el mercado europeo, dada la demanda creciente de plantas para el tratamiento de aguas contaminadas a nivel subterráneo y superficial de acuerdo con la regulación de la UE.
-¿Cómo se explica que una empresa uruguaya pueda competir con grandes compañías, especialmente norteamericanas que fueron pioneras en el rubro de tratamiento y purificación de aguas residuales?
-Los estadounidenses inventaron esta tecnología hace cincuenta años, pero los modelos no han sido modernizados y son caros. Sus usinas más pequeñas cuestan por encima del millón de dólares, mientras que el costo de las plantas purificadoras de uso civil o de tratamiento de líquidos residuales que construye e instala Ecoplan es de unos US$ 100.000. Otros tipos de plantas pueden costar alrededor de US$ 200.000.
Tecnología
-¿Ha desarrollado Ecoplan su propia tecnología?
-Sí. Contamos con 45 personas, entre ellos siete ingenieros y cuatro técnicos, para desarrollar tecnología y atender nuestros servicios de ingeniería hidráulica, sanitaria y ambiental, tanto a nivel local como internacional. El mantenimiento de las plantas es realizado por Ecoplan en Uruguay y por nuestros representantes en el exterior.
-¿Qué características tienen sus plantas?
-Se construyen básicamente con acero, aunque se utilizan algunas partes de cemento en las unidades que se instalan en Uruguay para aprovechar un material local más económico. Por supuesto, la mayor parte de las piezas de estas unidades prefabricadas son originarias de Europa y Norteamérica. Su diseño integral permite alojarlas dentro de un sólo contenedor marítimo, de tamaño estándar -20 o 40 pies cúbicos- que es fácilmente transportable y utilizable para la instalación de la planta. Esto diferencia a nuestras terminales de las que se construyen en Estados Unidos, que requieren varios contenedores para su traslado, lo cual encarece y a veces imposibilita la instalación en otros países.
Nuestras unidades son altamente eficientes. Algunos modelos son capaces de procesar hasta 25.000 galones de aguas residuales por día. Además, son de bajo consumo energético dado que, generalmente, se instalan en áreas que no cuentan con corriente eléctrica o su suministro es muy limitado.
-¿Cómo funcionan las plantas de tratamiento de efluentes?
-Nuestro sistema canaliza el agua en forma automática sin necesidad de bombearla a un vertedero central. El proceso de purificación no requiere productos químicos ya que se utilizan bacterias aeróbicas para degradar los productos contaminantes, tal como acontece en el sistema digestivo humano. La materia residual recibe aire que le es inyectado por un soplador eléctrico a efectos de alimentar y desarrollar las bacterias que hacen la digestión en sólo 24 horas. Generalmente, los desechos sólidos resultantes de este proceso son utilizados como abono.
19/12/08
EL PAIS URUGUAY





