Ayer, con el calor, el olor en el centro era insoportable. Lo mismo en algunos barrios. En Península Valdés, el alga invasora cubrió uno de los parques submarinos.
A esta altura, parece un problema histórico; pero el fenómeno comenzó a mediados de los noventa: el alga undaria, considerada una especie invasora, se esparce por las playas del Golfo Nuevo.
En Puerto Madryn, esta situación es perjudicial para el turismo y por eso se está analizando cómo erradicarla. Mientras tanto, los tiempos de la naturaleza van más rápido que los del hombre y el alga no detiene su avance.
En las últimas horas, en el pico de la temporada de ballenas, la undaria que hace unos diez días había arribado masivamente a las playas madry-nenses, comenzó a pudrirse. Ayer, con la brisa de la costa, el olor nauseabundo se apoderó de las calles del centro durante varias horas. Vecinos de la zona norte, cerca del puerto -donde hay una gran concentración de algas por la proliferación de orgánicos de las aguas residuales de las pesqueras- señalaron a EL CHUBUT que el olor es muy fuerte ya desde hace varios días.
Mientras tanto, en algunas playas más alejadas, como Paraná, el fenómeno se repite y desata la bronca de los pescadores. Esta semana, como parte de los estudios que se están realizando para tener una dimensión real de la situación; el Centro Nacional Patagónico y la Secretaría de Pesca harán nuevas pruebas en el Golfo Nuevo.
Tomarán muestras en distintos sectores de la costa, para luego realizar análisis químicos. Desde hace un tiempo, se está impulsando la comercialización de la especie; que en países orientales es valorada con fines alimenticios y terapéuticos. EN EL ISLOTE En Península Valdés, uno de los parques de buceo más atractivos se encuentra invadido por la undaria.
Se trata del islote de Pardelas, a pocos kilómetros de Puerto Pirámide. Buzos de la zona, que usualmente realizan excursiones en ese sitio de aguas cristalinas, señalaron que el sector está irreconocible por la proliferación de algas, lo cual ha cambiado completamente el entorno: muchas entradas a las cuevas donde buscan refugio los meros y peces turcos, están completamente tapadas por las algas. Además, el paisaje adquiere cierta monotonía, pues la undaria tiende a imponerse por sobre las otras especies.
Esto genera una enorme extensión de algas, que les quitan los puntos de referencia a los buzos guía. Hace dos años, ambienta-listas y buzos realizaron una limpieza del sector; pero las algas volvieron a crecer y se extendieron por el circuito de buceo.
23/10/06
EL CHUBUT



