Con una ceremonia evocativa a desarrollarse en la bella casona que le sirve de sede, se celebrará hoy el 125 aniversario de la creación del organismo responsable de prestar el Servicio Nacional de la Hora Oficial Argentina en todo el país, y se iniciará el proceso de puesta en servicio de un nuevo reloj atómico patrón.
Criatura de aquella pujante etapa de realizaciones que registra nuestra historia hacia finales del siglo XIX, el “Observatorio de Marina” – tal su primer nombre – tuvo su inicio formal un 16 de agosto de 1881, a través de un Decreto del Presidente Julio A. Roca.
Al igual que el Servicio de Hidrografía Naval – instituto al que estuvo siempre ligado y del que de hecho depende en la actualidad – el Observatorio Naval constituye una de esas organizaciones de la Armada que aportan, a partir de las capacidades desarrolladas para la satisfacción de fines navales específicos, conocimientos y servicios útiles y relevantes para el desarrollo de la comunidad toda.
Y así fue, desde sus inicios. Instalado originariamente en un predio sito en la calle Bella Vista (hoy Avenida Alvear) entre Callao y Ayacucho, el Observatorio tuvo como primer director al marino y científico francés Francisco Beuf, quien venía de desempeñarse como director del Observatorio Naval de Toulon.
Su objetivo primario estaba apuntado a proveer con adecuada precisión, la hora a los buques surtos en la dársena. La tarea – que suena sencilla y hasta trivial desde nuestra actual perspectiva – constituía para la época no sólo un considerable desafío, sino una necesidad esencial para la navegación.
Las capacidades adquiridas para tal fin, pronto fructificaron en logros adicionales. El empeño e intensa actividad de Beuf y su reducido equipo de colaboradores, permitieron pronto sumar a la Argentina a un proyecto astronómico mundial destinado a observar el pasaje de Venus. La tarea, que se concretó desde Buenos Aires el 6 de diciembre de 1882, se constituyó en un temprano bautismo científico para el Observatorio, y en un estimulante aporte argentino al esfuerzo internacional.
La interesante historia del Observatorio Naval - cuya síntesis incluimos en la sección “Mar Calmo” de NUESTROMAR- confirma este positivo camino, que evoluciona a partir de la década del 20 hacia una de sus más relevantes responsabilidades actuales, cual es la de determinar, conservar y generar las señales de la hora oficial para todo el país.
El paso del tiempo y los avances tecnológicos, con su doble efecto de facilitación por un lado y de creciente demanda por otro, mantienen alto el nivel de exigencias a satisfacer.
Atrás quedaron los tiempos de la hora indicada formalmente por el reloj de la Torre Británica, que se transmitía a los buques por curiosas señales visuales (un globo colorado que al arriarse, indicaba la hora 13), y al interior del país a través de las oficinas de correos y de las estaciones del ferrocarril. El Servicio de Hidrografía Naval, integra hoy con su Observatorio Naval, junto al Comité Federal de Radiodifusión y la Secretaría de Comunicaciones, un equipo destinado a coordinar la adecuada difusión del servicio en todo el país.
Y atrás quedaron también los primigenios “péndulos Breguet” incorporados por Beuf en 1881, para dar lugar a una sucesión de reemplazos al compás de las nuevas tecnologías, hasta los actuales relojes atómicos.
Precisamente, y según lo anunciado, el Observatorio Naval Buenos Aires incorpora al Servicio Público Nacional de la Hora Oficial un nuevo reloj atómico patrón, modelo AG 5071 A, recientemente adquirido. Esta renovación, enmarcada en un proyecto cooperativo con el Instituto de Tecnología Industrial, el Instituto geográfico Militar, y la Universidad Nacional de La Plata, está encaminada a la integración de un laboratorio nacional de tiempo, que permita el establecimiento de un patrón nacional, de tiempo y frecuencia.
A través de otro proyecto – en este caso en asociación con la Oficina Nacional de Tecnologías Informáticas – se procurará además, la generación de una señal de hora oficial en formato digital disponible en Internet. Entre otras ventajas, esta facilidad permitiría avanzar en el uso de herramientas como la firma digital, y en el establecimiento de sistemas de seguridad informática, crecientemente necesarios para el comercio electrónico.
La tarea del organismo, tiene también otras proyecciones internacionales. En efecto, el Observatorio es uno de los aproximadamente cincuenta laboratorios de tiempo instalados en el mundo, y uno de los cuatro sudamericanos que integran la red del Bureau Internacional de Pesas y Medidas (BIPM). En base a sus comparaciones de hora controladas por GPS, el BIPM se encarga de mantener el denominado Tiempo Universal Coordinado (UTC), que es la base legal de la hora oficial de todos los países que integran la red.
De allí también la importancia de actualizaciones como las concretadas a través del nuevo reloj patrón, que una vez controlado, homologado y habilitado, permitirá sumar un aporte de alto nivel tecnológico a la mencionada red internacional, y una contribución finalmente, al adecuado control mundial de la hora.
Así es que – por historia, presente y proyección – tenemos sobrados motivos para unirnos a la celebración del Observatorio Naval Buenos Aires, antiguo componente de la comunidad marítima argentina. Y para formular votos por una satisfactoria y rápida concreción de los avances y progresos de los que todos seremos beneficiarios, que demandarán seguramente tanto de la persistencia de los hombres y mujeres que integran el ONBA y el SHN, como de los debidos apoyos de la Armada y el gobierno nacional.
06/09/06
NUESTROMAR





