Los precios record registrados por los metales, han movido a dos empresas a incursionar en el océano para buscar cobre y oro. Sin embargo, los costos operativos y desafíos ambientales pueden malograr sus planes.
Las grandes mineras no han podido sostener la animada demanda de metales de Asia, de modo que dos pequeñas compañías, Nautilius Minerals y Neptune Minerals, están apostando a la minería marina para cubrir la brecha.
El Profesor Antón Eisenhauer, del Centro de Investigación de Geociencias Marinas (GEOMAR) de la Universidad de Kiel, Alemania, expresó que “la minería submarina es el futuro, y la demanda de China y Asia la harán posible, más allá de sus altos costos”.
GEOMAR ha desarrollado submarinos mineros usados en operaciones de diamantes frente a las costas de Namibia, por la gigantesca De Beers.
A diferencia de la explotación petrolera costa fuera, que comenzó a desarrollarse hace algunas décadas, la minería marina está en pañales. Pero el aumento de los precios del cobre, que se duplicaron en menos de un año, y los del oro, que están en valores cercanos a su máximo, están facilitando el rápido crecimiento de la actividad.
“No mucha gente advierte que existen potencialmente otras 200.000 toneladas de cobre llegando al mercado en los próximos tres años y medio”, sostiene David Heydon, presidente y CEO de la canadiense Nautilius Minerals.
La minera Barrick - número uno en oro, a nivel mundial – posee una participación accionaria del 9.5% en Nautilius Minerals, que está explorando la costa de Papúa Nueva Guinea, y pretende comenzar a producir en 2009.
“Estamos apuntando a producir entre 300 y 500 mil onzas de oro, y 100 a 200 mil toneladas de cobre”, afirmó Heydon, agregando que existen también muy altas concentraciones de plata y zinc en el yacimiento. Uno de los principales atractivos es la alta ley de los metales.
“Existe potencial para encontrar concentraciones que no han sido vistas por años; el muestreo de superficie del 2005 alcanzó 12.5% de cobre, y 15 gramos por tonelada de oro anuales”, dijo Haydon.
La ley común del cobre es de 1 a 2%, de acuerdo con Magnus Ericsson, director de consultoría del grupo Raw Material Group. “Para oro, 1 a 3 gramos es un valor muy alto para áreas abiertas, y bajo la superficie uno puede encontrar 5 gramos”, expresó Ericsson.
La utilización de equipamiento móvil, hace posible explotar depósitos más pequeños, cuya extensión no los haría viables para la minería convencional.
“Uno puede explotar una zona, recoger las tuberías y mover el buque a otra posición alejada 200 millas”, comentó Heydon.
Neptuno Minerals, inscripta en el mercado junior de acciones londinense, está desarrollando una actividad de exploración similar en aguas neocelandesas.
GRANDES DESAFÍOS
Nii Allotey Odunton, subsecretario general de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), órgano que controla todas las actividades mineras más allá de las jurisdicciones nacionales, predice altos costos.
“El costo operativo es el gran problema; hay que recuperar los minerales y transportarlos a tierra para su refinación…todos esos costos deben ser menores que el valor que usted obtiene de estos metales”, explica Odunton.
En la década del 70, se explotaron nódulos de manganeso en el fondo marino, lo que probó finalmente ser demasiado caro. Por el otro lado, la minera De Beer, especializada en diamantes, produjo más de 900.000 quilates el año pasado, a través de sus operaciones de explotación marinas.
Claro que la explotación de minas de diamantes costa afuera no es tan profunda como las que realiza Nautilius, entre 1.600 y 1.800 metros de profundidad. Neptuno por su parte, está explorando en niveles de 120 a 1.800 metros.
Nautilius está negociando en Holanda y Bélgica con compañías de dragado que según espera pueden realizar el trabajo minero para ellos.
ICH Holland Merwede, lider en el mercado de la industria de dragado, dijo que sería teóricamente posible llegar hasta 1.500 metros, pero que nadie tiene la tecnología.
“Estamos buscándola seriamente, pero hasta el momento terminamos siempre confrontando con el hecho de que mientras haya en el mundo yacimientos más económicos de explotar, no iremos a 1.600 metros bajo el agua”, dijo Jan Dewit, responsable de ventas de equipos de minería submarinos en ICH.
La industria del petróleo y gas fue al mar a mediados de los 40, y hoy casi un tercio del petróleo mundial viene de explotaciones costa afuera.
Según John Mair, gerente de tecnología global de Subsea 7 – una de las más importantes contratistas de construcciones subácuas – sería posible desplegar un vehículo operado por control remoto (ROV) utilizado en la industria “offshore”, que alcanza profundidades de más de 3.000 metros, para excavar y recobrar la materia prima en superficie.
Según Mair, la tecnología no es tan desafiante, pero termina por determinar cuán viable es el proyecto.
Por su parte, para Kristina Gjerde, asesora de políticas de alta mar en el Programa Marino Global de la Unión Mundial por la Conservación, el mayor desafío ambiental sería la perturbación de los sedimentos.
“Deberían definirse claramente las áreas; no se está solamente rompiendo el lecho, sino que se están agitando los sedimentos, lo que destruirá el flujo y creará stress en otros organismos cercanos”, afirmó Gjerde. (Reuters)
18/08/06
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Traducción de NUESTROMAR





