Las ballenas desperdician energía huyendo de los picotazos de gaviotas

Especialistas del Instituto de Conservación de Ballenas están observando este fenómeno que parece más grave en el Atlántico Sur que en otras zonas del planeta.

Las ballenas gastan energía y salud para sus crías al intentar huir del acoso de las gaviotas, que resulta ser en esta zona mucho más grave que en otros sitios del planeta. Así lo explican especialistas del Instituto de Conservación de Ballenas en una nota firmada por la periodista Cecilia Draghi que publicó la revista Neo.

Las relaciones a veces pueden complicarse. Y más desde que estas aves aprendieron a alimentarse de la piel y grasa de estos gigantes cetáceos.

En este sentido, la Argentina muestra un escenario preocupante. “No hay otro sitio en el mundo donde se registren ataques de gaviotas cocineras a ballenas con la intensidad y frecuencia de península Valdés. Si bien hubo casos aislados en Brasil y más recientemente en Sudáfrica, el nivel de acoso de aquí es único”, definió el biólogo Mariano Sironi, director científico del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).

Las aguas protegidas de la zona cercana a Puerto Madryn son una especie de “maternidad” para las ballenas francas. Las hembras nadan miles de kilómetros para dar a luz a sus ballenatos en esta zona, donde los “bebés” pueden crecer -lactancia mediante-, unos dos a tres metros de largo en los tres primeros meses de vida. De adultas, estas ballenas alcanzan hasta 16 metros de longitud.

A pesar de estas imponentes dimensiones, poco es lo que pueden hacer ante un ataque aéreo: tan sólo huir del picotazo, pero esto tiene su costo. “Ante la amenaza, las ballenas aumentan su velocidad de natación y disminuyen su tiempo de descanso. Así pasan un cuarto del día en estado de disturbio provocado por las gaviotas".

"Esto incrementa su gasto de energía en un período crítico de su ciclo vital y en una zona donde el alimento es escaso. Las crías son las más afectadas y esto puede alterar su supervivencia si los ataques impiden a los ballenatos descansar y amamantarse normalmente para fortalecerse y crecer antes de su primera migración”, describió Sironi.

Al preguntarse la razón de la proliferación de las gaviotas, las miradas apuntan al ser humano.

“Durante las décadas de los '80 y '90, las gaviotas cocineras (Larus dominicanus) incrementaron sus poblaciones, producto de la disponibilidad de alimento en los basurales urbanos y pesqueros en la ciudad de Puerto Madryn y alrededores”, dijo Diego Taboada, director del ICB. Precisamente allí está la solución. "La primera de las acciones urgentes es optimizar el manejo de los basurales a cielo abierto y, no menos importante, es la necesidad de disminuir el volumen de descarte pesquero que se genera en esa industria”, subrayó.

Algunas medidas se han tomado, pero el peligro sobrevuela. Los ataques de las gaviotas no son un problema menor y requieren de atención urgente por parte de los tomadores de decisiones.

Las ballenas son un importante generador de recursos por la industria del avistaje, y además merecen una mejor calidad de vida en su área de cría. Hoy en la mayoría de los casos los turistas observan animales sufriendo los intensos ataques que reciben y lo que es peor, estos ataques podrían afectar el estado de salud de las ballenas e incluso alejarlas de las costas chubutenses. Es por eso que el momento de tomar acciones concretas es ahora.

21/08/06
LA CAPITAL MdP

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